sábado, 9 de noviembre de 2013

La separación política-administración (y 4): Urgencia y actualidad de una imperiosa necesidad de una revisión ortodoxa y ortopráctica

 La Ciencia Administrativa americana ocupó buena parte de su tiempo en analizar , -junto a las diferencias/concomitancias entre Administración Pública y privada- la realidad de la  dogmática separación entre política y Administración, y que  ha venido paulatinamente  abandonada casi por entero en los últimos e años. Entre otros factores, entraron en juego una consideración más optimista del proceso político como resultado de una  considerable mejora del tono moral de la vida pública.
Así para D. WALDO, cuatro fueron las doctrinas centrales sobre Administración pública anteriores a 1940:
La primera sostenía que el proceso de Gobierno, considerado analíticamente, consiste sólo en dos partes, a saber: decisión y ejecución. Primero es necesario decidir lo que se va a hacer—función y definición de la política— y después ejecutar la decisión—papel y definición de Administración—.
La segunda doctrina consistía en afirmar que debía convertirse en una ciencia o, al menos, estudiarse de la misma manera que los fenómenos en la ciencia física.
La tercera doctrina, en síntesis, sostenía que el estudio científico de la Administración conduce al descubrimiento de unos principios más o menos análogos a los principios de las ciencias físicas.
Otra doctrina sostenía que la economía y la eficiencia son las metas centrales del estudio administrativo.
Ya en 1971 FREDERICKSON siguiendo a  Waldo, y en el marco de las propuestas de la NAP (Nueva Administración Pública)  considera que la dicotomía entre política y administración carece de un aval empírico, pues  los administradores a la vez ejecutan y hacen la política. El continuum entre política y administración debe ser más preciso empíricamente e ir más allá de un presupuesto  teórico.
Por último G.  PETERS en La Política de la burocracia (1999)  afirmaría (…)  afortunadamente para nuestra comprensión del proceso político, tanto en los textos académicos como en los que no lo son se ha reducido la artificial dicotomía entre lo político y lo administrativo. A medida que ha ido aumentando la carga de trabajo del gobierno, ha sido inevitable que más y más decisiones se tomen fuera de sus ramas "políticas" y sí en las ramas administrativas; se hace cada vez más evidente que no todas las decisiones gubernamentales se toman en los sagrados salones de la legislatura: un buen número de ellas se toman en los recintos menos impresionantes, pero más numerosos, de las oficinas administrativas. Por otra parte, en la literatura académica, varias tendenciashan disminuido la distancia existente entre la política y la administración. En primer lugar, la teoría de sistemas y el análisis estructural- funcional destacan su interconexión más que su distancia; además, un análisis más empírico ha descubierto que muchos políticos y funcionarios públicos no perciben ningún alejamiento real entre las dos partes del gobierno. Aquí sostenemos la tesis de que la separación artificial surgida entre ambas ha disminuido hasta cierto punto, pero no ha desaparecido por completo. Es probable que el análisis comparado de la administración pública y de su papel en la elaboración de políticas públicas reduzca aún más esa barrera (…)
Si a todo lo anterior añadimos las experiencias de la  Nueva Gestión Pública (NPM) dede 1975 hasta el 2007,llegamos fácilmente a las mismas conclusiones. Es más el péndulo de la dinámica funcionarios-políticos, ha mostrado los mismos errores y disfuncionalidades, sino más y  peores, que cuando la políticas estaban capturadas por la élite burocrática (Sí,  Sr. Ministro). Súmese en el periodo actual (2007-¿?) de deconstrucción político-administrativa el aumento de la designación política de cargos administrativos de interfase,el  spoil system encubierto, el reparto del botín administrativo incluyendo la contratación administrativa. Total, … la administración de la miseria.  
Analícese ya pues deductivamente o inductivamente qué es o debe ser  orto/heterodoxo  en esta cuestión y concluyamos sobre la orto/heteropráxis.

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