lunes, 6 de febrero de 2017

Comportamiento político-administrativo: predictibilidad y control (1)


Desde del post ¿Podemos terminar con la corrupción en la Administración?: El último dominó de este blog de 17 de julio de 2014  hasta hoy mismo, no paramos de leer noticias sobre la corrupción pública. Las expectativas se han superado con mucho con la realidad. Allí decíamos (…) En cualquiera de los casos, los sistemas caóticos per sé, terminan autodestruyéndose por mor de las entropías endógenas, por ello es de esperar que corrupción, como las mafias, el crimen organizado, las sectas,  suelen acabar comidas por sí mismas  por una suerte de  teoría del domino, en las unos arrastran a otros.  ¿Quién será el próximo o el seis doble  en el último dominó? (…)
Como una suerte de apertura de la caja de pandora, de sálvese quien pueda, además de la buena gestión policial y judicial, parece resultar que eran muchos los que vivían al pairo de la corrupción y que la bonanza económica de aquellos años estaba bien engrasada con esta suerte de acicate de la economía, además de por sí ser una buena parte de aquella economía.

  En nuestra ejemplar cultura occidental Europa también nos despertamos con equivalentes  noticias. Parece que en Ucrania, una de las fuentes de ingresos para los profesores universitarios son los pagos informales de los estudiantes. Un tribunal finlandés sentenció a un ex jefe policial antinarcóticos de Helsinki a  diez años de prisión por operar una red de tráfico de drogas mientras ocupaba el cargo, en un inusual caso de corrupción entre servidores públicos del país. Asuntos recientísimos turbios también afectan a la ministra de reformas administrativas griegas, al primer ministro de Francia.

 El martes pasado  el Gobierno rumano aprobó por vía de urgencia un decreto ley que despenaliza los casos de corrupción si causan pérdidas al Estado por debajo de 44.000 euros. La presión popular ha hecho posible su derogación inmediata.  Cada día parece más cierta la tesis de Gaetano Mosca en sus Elementos de Ciencia Política de  que en cualquier régimen político, las elites políticas y económicas se adaptaran a cualquier nuevo sistema con tal de perpetuarse. Cuando vean amenazas su existencia o estatus por una presión social irreprimible, cederán la mínima parte de poder para hacer cesar la presión, y siempre con la intención de recuperar la parte cedida. Incluso se mimetizarán en formas y estructuras democráticas o revolucionarias con respecto al status quo de origen.
Es digno de aplauso que la Audiencia provincial de Valencia ha abierto la puerta a que personas condenadas por delitos de corrupción ingresen en prisión cuando la sentencia sea ratificada por órganos jurisdiccionales superiores aunque se fijen penas iguales o inferiores a los dos años de cárcel, según sea el tipo de delito cometido y la alarma social que hayan generado estas investigaciones.
Además, la Fiscalía de Valencia también solicitará la ejecución de sentencia, una vez sea firme, y que personas condenadas por delitos económicos, sean públicos o privados, ingresen en un centro penitenciario aunque la sentencia establezca una pena inferior a dos años de cárcel. La única excepción se aplicará en las conformidades, es decir, cuando un condenado acepte el relato de las acusaciones y devuelva todo el dinero, puntualizaron fuentes del ministerio público.

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