lunes, 9 de junio de 2014

Economía, política y las políticas (y 2): ¿Importa la política?

En nuestro sistema educativo  sigue  existiendo la necesidad de una reforma radical, y creo que esta pasa en parte por entender que si parte de los recursos pueden ofrecerse  desde el sector privado, no puede, como la sanidad,  ser objeto de negocio, ni del 2 x 1 o el 3 x 2.  
A los datos ofrecidos y el  del falso mito de la ‘mejor generación’ añádase que en nuestra CV el 70 % de las familias de  clase media ingresa menos de 1500 euros al mes. O sea, ya no es  clase media.
 
No voy  a menospreciar, al contrario, a las buenas voluntades existentes en todas las instancias y que hacen que las cosas bien sean mejores o no sean peor todavía, pero en términos de gestión de políticas,  el modelo de equidad no funciona debidamente, y esto es muy grave, sabido la incidencia del factor educación y trabajo  (junto a vivienda y  sanidad).
 
 La ‘equidad’ responde pues a un modelo, establecido por en las políticas constitutivas que se recogen en las grandes leyes fundamentales y sus desarrollos legislativos y  que finalmente como actos concretos de implementación de las  políticas  establecen derechos públicos subjetivos.
 
Ya en los primeros trabajos sobre ciencias/análisis de políticas se planteaba si las políticas determinan la política (Does policies matter/Does Policies  Determine Politics –Lowi 1972, Newton, 1984) o era la economía (Dye,1966) . Hoy  puede añadirse al debate que  la aptitud/ineptitud política (Does politics matter?) condiciona más aún a las políticas.
El ciclo político de la ineptitud, del discurso banal, del ensayo-error, del método papelera e incluso el del incrementalismo simple ha terminado ya. Necesitamos un bucle reformador – en los términos de Morín expuestos -hacia la ética en el desarrollo económico y esta pasa por la educación integral lo que exige una  reforma en la manera de hacer políticas.  Los cambios estructurales e importantes y acreedores de políticas constitutivas  ha de ser hecha desde un enfoque racional optimo (sinóptico/ exhaustivo o comprensivo), o cuento menos, en sus comienzos de un enfoque combinado o incrementalismo estratégico. Así lo hizo USA con el New Deal en los ’30,  Finlandia en su crisis de los ’90 y Noruega con su pacto social 1999-2005.  
 
No me parece casual que el citado contrato social noruego  se produjese  siendo primer ministro Kjell Magne Bondevik  del partido popular cristiano y que el contenido fundamental del citado pacto fuera la defensa de los servicios públicos y la oposición de la privatización del sector pública que venían produciéndose desde las políticas neoliberales.
Eliminar el ajuste partidario mutuo como sustitutivo de marcos teóricos normativo/ideológicos ineludibles, así como eliminar la anarquía organizada de las políticas, solo requiere deshacerse de la  ineptitud y  la toxicidad. Sustituirla por la sabiduría y capacidad analítica del decisor. A esto coadyuva  la presencia en las instancias de apoyo a la decisión pública de  becarios y  universitarios politólogos  en prácticas. También coadyuva  los informes imparciales de expertos en pro de decisiones de buen gobierno  en lugar de los dictámenes rápidos y autoafirmatorios, y como no, la lealtad institucional de los agentes públicas cuando las decisiones son justas. 
 
Lo que sobre todo ayuda es tener en cuenta que los que saben como tomar buenas decisiones (sinópticas, articuladas,proactivas, prospectivas,estratégicas,…) no están para perder el tiempo en lecturas frívolas, partidistas –o peor cainitas -, o infantiles  de los problemas urgentes o importantes de cada día.

Economía, política y las políticas (1): ¿Importan las políticas?

En el  I Congreso Nacional de Recursos Humanos celebrado en   Valencia haces una semana y  organizado por la Asociación para el Progreso de la Dirección sea dicho que es falso el  mito de que nuestros jóvenes - en paro o no -son la 'generación mejor preparada de la historia'. Allí se dijo que  es necesario que las universidades y centros de formación profesional mejoren la cualificación y competencia de los nuevos profesionales. "Nos encontramos con pobres resultados en las pruebas de competencia para nuevos puestos de trabajo, lo que indica que no estamos ante la generación mejor preparada de la historia" (sic).

Un 79% de los directivos consultados cree que no existe correlación entre lo que se enseña en las instituciones educativas y las necesidades de talento de las empresas españolas. Por otra parte, la formación de los españoles tampoco soporta la comparación con la que se imparte en los principales países competidores. Lo que encuentran las empresas en la Universidad española está lejos de lo que el sector necesita y al final acabamos contratando fuera, en países de Europa del Este. Se ha llegado  afirmar  que más vale un titulado en FP japonés que un universitario español o que  la comprensión lectora los adultos japoneses titulados en Formación Profesional de grado medio o Bachillerato obtienen mejor puntuación (289 puntos) que los titulados universitarios o de FP superior españoles (287 puntos).
En dicho encuentro se reveló que en una multinacional asentada en Valencia  de los 2.120 candidatos que se presentaron a las pruebas para 640 puestos de trabajo con un grado superior de Formación Profesional, sólo un 21% consiguió más de 5 puntos sobre 10, es decir, sólo uno de cada cinco aprobó. Hubo  que bajar el listón al 3 para poder contratar, situación que fue descrita como escandalosa. Se reclamó que  los centros formativos los que deben agilizar sus programas y dar una rápida respuesta a los nuevos desarrollos y necesidades de las empresas con una mejora de la cualificación y competencia de las nuevas generaciones de profesionales.
Si las cosas son así, esto es muy  preocupante porque el desempleo ya no es sólo coyuntural sino en mayor medida, estructural. Ahora  no es sólo un problema de las empresas o de la  Administración Pública, sino también de las Universidades y demás centros de estudios.
 Otra información reciente revela  que en las últimas décadas  las políticas públicas en el ámbito universitario español han generado unos incentivos perversos que están acabando con la reflexión y el pensamiento crítico en todos los niveles de la sociedad. En el sistema universitario español no se valora ni se fomenta en absoluto que el profesorado se interese por sus alumnos, yendo más allá de las exigencias mínimas, imparta charlas, colabore con la sociedad civil, influya  en sus entornos más cercanos.  La información referida  concluye en que el nuevo  académico tiene por fin último  hacer papers sin pausa, sin poso y sin reflexión.
No seré yo quien defienda tiempos académicos pretéritos – en los que  buena parte de los profesores  estaban más ocupados con la política de aquel momento que preocupados por una universidad que se masificaba.  Nada es perfecto, ni tan siquiera Noruega o Finlandia, pero sin caer en papanatismos hay que reconocer el acierto y consecuencias de las  buenas políticas, casi siempre consecuencia de buenos políticos que, deciden bien o se dejan asesorar bien.

sábado, 7 de junio de 2014

Las políticas y la política: Noruega, un ejemplo de pacto social

Un trabajo ya de segunda generación sobre políticas públicas   (M.LANDAU, The Proper Domain of Policy Analysis, 1977) contempla el análisis de políticas  visto como un subconjunto del concepto de lo político, o como idéntico sin más, a lo político, como inclusivo de otras dimensiones (interdisciplinario) o, como medio para abordar  de manera integrada los problemas sociales. Para algunos la política es un asunto de valores – ideológico/normativo-, para otros  una estrategia, diseño o programa, y para otros el término abarca valores, objetivos y medios. Dependiendo del enfoque  el análisis de políticas es más científico en sus ropajes que en la sustancia.
Para que el análisis de políticas tenga sentido, hay que verlo como ciencia social aplicada, teniendo en consideración que se van a aplicar los resultados de una ciencia teórica. Toda propuesta de política está acompañada de riesgo e incertidumbre, pues las políticas son hipótesis, que  proponen una intervención para alterar alguna circunstancia o un modo de conducta y su   formulación fijará normativamente la condición de estado deseada.  El objeto de cualquier propuesta de política es controlar y dirigir cursos futuros de acción, que es la única acción sujeta a control.
En prensa valenciana y en fecha  de  nueve abril  2007 con el título “La oferta electoral y «la navaja de Ockham»” evoqué con admiración la propuesta de Edgar Morin   del «bucle reformador»  según la cual las reformas no son únicamente institucionales o sociológicas, son reformas mentales que necesitan un pensamiento distinto, una revisión de los términos aparentemente evidentes de la racionalidad, de la modernidad y del desarrollo. La reforma del Estado, la reforma del espíritu y la reforma de sociedad se necesitan mutuamente. La reforma del espíritu requiere una reforma de la educación que depende, de la reforma previa del pensamiento político. Existe pues, una relación circular entre esas reformas que dependen unas de otras. La «política de civilización» debería contribuir a la reforma de la vida, la cual debería contribuir a la política de civilización. Reforma ética, reforma de la vida, reforma educativa, reforma social y reforma del Estado son interdependientes y se nutren mutuamente
En la entrada ¿El Estado a la bañera?  de 30 de junio de 2013  dimos cuenta también de la  Braibant  Lecture de 2102, del IIAS a cargo de Bernardo  Kliksberg.    a vueltas con dicho pensador argentino podemos en el video sobre Noruega y su pacto social, qué  políticas le ha llevado a estar desde los ‘80 en el top del índice de desarrollo humano (http://www.ve.undp.org/content/dam/venezuela/docs/Publicaciones/undp_ve_IDH_2013.pdf)
Sin duda ha sido  posible debido a  la coherencia entre la política, las políticas y los actores. Todo bajo un pacto social que entre otras cosas supone la sociedad más igualitaria del mundo (la media es de un salario tres veces mayor entre  el  empresario y el trabajador, y de diez veces entre el más rico y el más pobre, cuando hay países que es de 400 veces)
En este video pueden verse referentes normativos para políticas que debiéramos tener en consideración a  la hora de elegir a nuestros representantes. Es posible aumentar la riqueza nacional e individual con comportamientos éticos, superadores de la mano invisible, con . Es posible y necesario que la revolución que necesitamos ha de venir de un nuevo pacto socio-económica, y que este será moral o no será como señalara Enmanuel Mounier. Pacto social en lo educativo lo ético y lo económico, para las políticas sustantivas. Nueva arquitectura institucional para asegurar el metagobierno de las políticas.
Mientras que esperamos al Godot político cual Rey Arturo retornando de Avalon, podemos seguir leyendo a Mounier, a Morín o a Kliksberg, entre otros, en lo que aquí nos ocupa
No perdamos este video de vista   https://www.youtube.com/watch?v=W6Nczs4mho4

miércoles, 28 de mayo de 2014

La Administración Pública (y 15): También todo puede seguir igual

En los catorce apartados previos hemos dado cuenta de posiciones y discusiones teóricas sobre la Ciencia Administrativa, pero también debe hablarse de actuaciones prácticas para promover el cambio.  Tuve ocasión de participar en el  proyecto de I+D+i 'Los Institutos de Administración Pública en España: evaluación y metaevaluación de su actividad formativa e investigadora de 1999 a 2005' , igualmente he tenido ocasión de intervenir en el Seminario: Administración y Pública y Gobernabilidad: El necesario impulso de un nuevo modelo, celebrado en la UCH-CEU de Valencia, lo mismo con las Jornadas sobre liderazgo público de la UPV, o en los congresos GIGAPP, entre actividades de las que puedo hablar. En todas ellas he oído aspectos innovadores de parte de conocedores de la Administración Pública y, sin duda, cada día crece la opinión de la necesidad urgente de un nuevo modelo político-administrativo. Las urnas en las recientes elecciones europeas, dicen que el sistema está colapsado, que tenemos un problema grave de gestión. Lo que nos recuerda  al informe de PHARR y  PUTNAM  del año 2000, en el que se replanteo la desafectación de las democracias, más en términos de gestión  del modelo. El Raport de 2007 de la OCDE recomendó en lo que a Gestión Pública se refiere, atender el envejecimiento de la función pública, a la disciplina presupuestaria, a la trasparencia e integridad en el servicio público y  a la   necesidad de  reducir la carga administrativa para el ciudadano e impulsar la E-adm. En el Raport de 2008 y 2009 se insistió en los mismos  temas añadiendo la necesidad de evaluar el desempeño y eficacia de las administraciones, fomentar la innovación y la participación ciudadana. En todo esto se ha hecho poco o muy poco, entre otras razones porque el talento humano al servicio de la Administración Pública, tanto político como administrativo, esta envejecido biológicamente y anticuado sociológicamente. Los comportamientos al uso, son  viejos, del siglo XIX,  en algunos casos hasta feudales.
Vimos con satisfacción de la inclusión de materias de Ciencia de la Administración  en los temarios para TAG en al AGE. Hemos oído de fusionar las escuelas de formación de funcionarios, emulando el modelo francés de la ENA, lo que es alentador. Hay que revisitar con orgullo el pasado español y observar que  la primera escuela de Administración Pública se situó  en España en 1843 – en  Francia en    1848 – en la que se desarrolló una Ciencia de la Administración autónoma, pero sin disociación  de lo político. En 1843 Gómez de la Serna,  siendo Subsecretario de Gobernación promovió la creación de una Escuela de especial para los estudios de Administración. En 1841 ya propuso  la creación de una  Facultad nueva, con la denominación de ‘administrativa’, en la cual se comprenderán los estudios necesarios a los que hayan de servir al Estado en todos los destinos públicos, civiles y administrativos. La intención política era que (…) Transcurridos que sean los años que se prefijen para esta carrera, el Gobierno no podrá nombrar para ningún empleo civil o administrativo a ninguno que, no habiendo servido algún destino antes de la promulgación de la presente Ley, no haya obtenido el grado de licenciado en la facultad administrativa. (…). El proyecto fracasó como consecuencia de la caída del Gobierno. La Regencia del General Espartero retomó la idea, canalizándola a través de una escuela especial, que se crea por Decreto de 29 de diciembre de 1842. Esta escuela estaba destinada a los funcionarios públicos, ya que la experiencia diaria acredita la necesidad de que se exijan estudios previos a los que han de desempeñar cargos importantes de la Administración pública. En ella se enseñaría el derecho político, el internacional, la economía política, la Administración y el Derecho Administrativo.  
Por lo tanto las nuevas generaciones de empleados públicos están llamados a hacer inexorablemente las cosas de otra manera, tal y como se evidencia en buena parte de los políticos  jóvenes.
La teoría y la praxis se necesitan en este momento crucial, y seguir todo igual seguir igual significa seguir alimentando  la desafección hacia lo público. Un interesante trabajo (Gobernantes y Directivos: La Dirección política de la Administración Pública              como   factor      clave    de cualquier reforma” en ‘Desafíos de la Administración General del Estado en la España del Siglo XX’ en  Documentación Administrativa nº 286-287, 2010)   con sabor a   Dror  y a Maquiavelo, y realizados por altos funcionarios de los cuerpos generales y especiales de la AGE describe  la realidad dominante del sistema político-administrativo  con palmaria  exactitud  y con una loable  franqueza acerca de los errores habituales en el  comportamiento estándar de los dirigentes políticos, y que deberían evitarse, así vemos por ejemplo;
a) La obsesión por el marketing y el titular 
b)  Que  los medios se conviertan en fines en la  actividad reguladora.  
c)  Fracaso en la lectura de riesgos sistémicos y coyunturales.
d) Caer bajo el influjo de aduladores y otros tipos peligrosos.
Este merece detallarse conforme a las afirmaciones genuinas  de los autores quienes señalan sin ambages que “la falta de  capacidad de un gobernante (sobre todo si cuenta con una Administración profesional que sepa amortiguar sus errores), el de rodearse de aduladores o halagadores, aprovechados (del trabajo ajeno) o que van de "listos', y ladrones  o corruptos, aunque  estas características suelen convivir en los mismos sujetos. Son - junto a los que teniendo que hablar callan o miran a otro lado- los grandes apoyos y cómplices de la incompetencia. Un gobernante incapaz atraerá a este tipo de perso­nas con extraordinaria frecuencia pues suelen encontrarse al acecho del poder y solo  los muy avispados (y seguros de sí mismos) son capaces de detectarlos y no sucumbir a sus encantos.
Estos errores junto a otros déficits culturales hace que los autores aboguen por una escuela de gobernantes, escuelas que pueden seguir  el modo ENA o, mejor aún,    bien de las propuestas de Dror. (Cfr. “Asesores políticos para los Gobiernos”  en Documentación Administrativa n º 241-242, 1995.)

La Administración Pública (14): En busca de propuestas tanto satisfactorias como factibles

Teniendo por cierto que, en todo caso, la tarea de gobernar es una tarea crecientemente compleja y difícil en todo el mundo, hoy incrementada por los desafíos del Cross Modern  y por la primacía de lo económico sobre  lo política, a mi juicio, algunas cuestiones pueden abordarse ya deberían analizarse  para salir del status quo dominante en sede de   Administración Pública, que considero como de deconstrucción político-administrativa;
 
1.- Las ideas y sucesos en términos de  Administración Pública comparada,  enseñan mucho de los aciertos y errores de experiencias previas. Hoy más que nunca, constamos con mecanismos de difusión/transferencia de políticas, que ya quisieran los pioneros del IIAS.
 
2.- En este sentido los resultado del proyecto COCOPS que serán difundidos en los próximos días de junio de 2014, van a suponen un antes y un después  sobre las evaluaciones de las políticas NPM de Gestión Pública.
 
3.- Codificación de las buropatologías en una teoría neoburocrática
 
4.- El comportamiento del hombre político y el del técnico-administrativo ha de ser  contemplado en términos de  predictibilidad, en una suerte de encuentro entre los tipos ideales weberianos y las reacciones reales del hombre común
5.- Una combinación de enfoques de contingencia, sistémicos y funcionales, pueden aportar argumentos aparta elementos generales, incluso universales, pata un marco  teórico
 
6.- Debe igualmente elaborarse una propuesta de  Administración Pública como epifenómeno de una nueva teoría de la democracia superadora de sus disfunciones, y en especial, en ellas prefijarse la máxima predeterminación del rol político y administrativo en el marco de la separación política-administración

La Administración Pública (13): Una sistematización propedéutica como punto de partida

Nos parece que hay aportaciones doctrinales sobre sistematizaciones de la Ciencia de la Administración que no tienen reproche, sin perjuicio de aquello del prurito académico de aportar cosas nuevas. Como a mí me han ayudado mucho a comprender problemáticas una muestra  sinóptica puede ser la siguiente;

1)  Según WALDO, cuatro fueron las doctrinas centrales sobre Administración pública anteriores a 1940.
 
Ø  La primera sostenía que el proceso de Gobierno, considerado analíticamente, consiste sólo en dos partes, a saber: decisión y ejecución. Primero es necesario decidir lo que se va a hacer—función y definición de la política— y después ejecutar la decisión—papel y definición de Administración—.
Ø  La segunda doctrina consistía en afirmar que debía convertirse en una ciencia o, al menos, estudiarse de la misma manera que los fenómenos en la ciencia física.
Ø  La tercera doctrina,  sostenía que el estudio científico de la Administración conduce al descubrimiento de unos principios más o menos análogos a los principios de las ciencias físicas.
Ø  Otra doctrina sostenía que la economía y la eficiencia son las metas centrales del estudio administrativo.
 
2) Mientras que en el continente europeo la Ciencia administrativista seguía eclipsada por el dominio del derecho administrativo O. GUERRERO o señala tres periodos con enfoques muy distintos.
 
Ø  Era Ortodoxa (1887 y 1945);  caracterizada por dos elementos: la dicotomía política-administración y la descripción del objeto de estudio sobre la base del concepto de eficiencia. La Administración Pública se desarrolló la mayor parte del tiempo en el seno de la Ciencia de la Administración.
Ø  Era Política (1946-1963; fundamentó en la traslación del campo hacia el concepto de política pública. La Administración Pública se desarrolló bajo  la Ciencia Política.
Ø  Era de los Programas (1964-1980);  centrada en el estudio y proposición de productos específicos de acción gubernamental. Sus fronteras se ven desbordadas por nuevas disciplinas que intentan aportar a la Administración Pública una fundamentación metodológica, en especial, las ciencias del comportamiento, la cibernética y la teoría general de sistemas, campos que aspiran unificar el conocimiento humano.
 
3) Según CHEVALLIER Y LOSCHAK (1975)        en claro contraste con sus paralelos europeos, las teorías americanas se caracterizan por;
 
Ø  Su utilitarismo y pragmatismo, cuyo objetivo es determinar las reglas de una buena administración a partir de la experiencia.
Ø  Indiferenciación en el estudio y tratamiento de la Administración Pública y de las organizaciones privadas.
Ø  Escasa atención prestada al Derecho.
 
Para GARCÍA DE ENTERRÍA (1999) se pueden distinguir tres  fases;
 
1ª Scientific Managment (Taylor y seguidores);
2ª Administrative Managment (Gulick, Urwick y Mooney);
3ª Psicologismo, con sus versiones de;
Ø  Human relations (Mayo)
Ø  Revisionismo (Bennis, Simon,March,Argyris, Gouldner)
Ø  Leadership (Selznick)
 
También para este autor cabe  distinguir entre las  siguientes perspectivas:
 
a) La que se interesa por las Administraciones públicas, con el fin de mejorar de alguna manera su funcionamiento (Wilson,Goodnow, White, Willoughby, Waldo)
b) La que se interesa exclusivamente por la gestión de negocios business management,(Taylor) y que durante muchos años ha sido considerada como la teoría americana por antonomasia,
c) La sociológica y psicosociológica, de impronta inequívocamente experimental, ( Mayo, Merton, Gouldner y Selznick.)
d) Y la teoría de las organizaciones, que es la que mayores repercusiones e influencias ha ejercido en los países europeos.
 
4) Cinco son los principales factores de  diferenciación entre administración general y Administración Pública:
 
Ø  Alcance del campo de estudio.
Ø  Esferas de acción
Ø  Referencia a la estructura y el estudio del poder
Ø  Sesgo de la categoría "pública"
Ø  Planteamiento de fines.
 
5) Los tres los principales planteamientos o enfoques de la Ciencia de la Administración según GARRIDO FALLA (1957) son;
 
a) La Ciencia de la Administración como una Ciencia Política ( VON STEIN).
b) La Ciencia de la Administración como estudio del contenido de la función administrativa, especialmente de su manejo técnico (WILSON,  TAYLOR   FAYOL,GULIGK)
c) La Ciencia de la Administración dirigida al estudio de los hechos administrativos puros (LANGROD)  
 
6) MOSCHER Y CIMMINO (1961) e formulan cinco concepciones o escuelas de pensamiento;
 
Ø  Jurídica
Ø  Productivista
Ø  Burocrática
Ø  Política,
Ø  Psicosociológica
Ø  Finalista (como propia de los autores). 
 

La Administración Pública (12): Explicaciones satisfactorias

Algunas de las explicaciones a la situación de la Ciencia de la Administración fueron notablemente descritas en 1994 por G.  CAIDEN,  en Revitalización de la Administración pública. Veamos algunas de ellas, muy acertadas y evidentes  a la par, a mi juicio;
 
1.- El que la administración pública no esté segura de sus bases puede deberse, no tanto a la naturaleza cambiante de su foco, como al complejo de inferioridad de sus acólitos y a sus incertidumbres frente a las fuertes y persistentes críticas a su desempeño profesional y a sus deficiencias escolásticas.
 
2.-  La dificultad de la Administración Pública para no perder de vista el bosque no se debe a que se haya situado tan cerca de los árboles, aunque la visión estrecha ha sido un impedimento, sino a que ha dejado que extensas áreas del bosque e importantes especies de árboles sean cercados e intelectualmente privatizados por académicos y empresarios.
 
3.-  En la práctica, la Administración Pública no puede probar su superioridad con respecto a la administración privada que luce más maleable, flexible, de buenos modales, más rápida, directa, personal, acomodaticia y atenta. Con todo, la administración privada adolece de las mismas buropatologías. Es menos abierta, responde menos ante el público, es menos ética, pero esconde mejor estas cosas y atrae la atención hacia su parte positiva y no la negativa. El público está más dispuesto a darle a la administración privada el beneficio de la duda y parece juzgarla de un modo, más favorable. Con más razón la Administración Pública debería esforzarse más.
 
4.-  No se puede calcular cuánto tiempo llevará, pero al parecer el Estado Administrativo se despojará de actividades que quizá nunca debió asumir. ¿Debió el estado garantizar el pleno empleo? ¿Debió proporcionar la completa gama de servicios sociales gratis? ¿Debió embarcarse en el negocio hotelero o la promoción del turismo o el patrocinio de las actividades deportivas?
 
5.- Dada la renuencia de la gente a ofrecer al Estado Administrativo un cheque en blanco, así como la contracción mundial de los recursos para fines públicos, cada país debe decidir por sí mismo sobre cuánto puede disponer para los bienes y servicios públicos y qué actividades desea que la administración pública continúe ejerciendo. Cada país tiene distintas necesidades, distintos recursos y distintas capacidades. 
 
6.- Evidentemente, existen actividades que son exclusivas de la Administración Pública(elaboración de leyes, la justicia, las relaciones exteriores, fuerzas armadas, tributos, la tecnología nuclear,  monumentos nacionales, los archivos públicos y así sucesivamente, lo que constituye la parte substancial de cualquier economía) . Luego están las actividades que pertenecen predominantemente al Estado o al ámbito público y cuyo desempeño puede ser compartido o contratado bajo la estricta supervisión pública (centros correccionales,  obras públicas,  servicios públicos, bienestar social,  desarrollo e investigación de defensa,  salud pública, licencias, pasaportes,..)  Finalmente, hay actividades que el Estado Administrativo ha ejercido por toda clase de razones y que bien podrían ser realizadas por otras instituciones sociales, quizás mejor o quizás peor (transporte colectivo, la banca, seguros, deportes,  educación, empresas,…)
7.- Ningún régimen administrativo (como ningún sistema social) puede ser perfecto y nadie que opere en dicho sistema puede pasar incólume por la vida. Los errores son proclives a ocurrir por muchas razones diferentes. Algunos son sistémicos y otros, personales. 
8.- La tarea que tiene enfrente la Administración Pública es codificar las buropatologías públicas y elaborar lineamientos prácticos para un tratamiento terapéutico.
9.- La Administración Pública acomete muchas investigaciones pero no sobre ella misma. Aún quedan demasiados secretos. A los miembros se les juramenta para que guarden silencio y se les victimiza si revelan en público lo que saben de las acciones internas. Existen pocas publicaciones de servidores públicos, inclusive después de su retiro. Los investigadores externos son puestos fuera de circulación por todos los obstáculos y restricciones que se colocan en su vía y la censura que se impone a sus descubrimientos. En suma, la administración pública no proporciona un clima que aliente las investigaciones. Así que se emprenden muy pocas investigaciones genuinas, aparte de los estudios auto-afirmatorios y la mera propaganda a las actividades administrativas de los mismos organismos públicos que auspician la investigación.
10.- Si el estudio de la Administración Pública se va a poner al día con la realidad actual, debe ampliar sus horizontes. Debe diseñar definiciones y parámetros globales, ideando esquemas e inventarios para el análisis universal. Debe definir qué es lo que hace pública a la Administración Pública y proporcionar los fundamentos teóricos necesarios.

La Administración Pública (11): Muy lejos del ‘Eureka’ empírico

Cabe preguntarse entonces como contemplamos y abordamos el fenómeno; como una teoría científica, la misma pero pseudocientificamente, como un conjunto dereglas, principios,fundamentos, - generales pero no universales- , como filosofía, proverbios. Como un arte,técnica o profesión. Posturas estas que son defendidas por algunos con cierta radicalidad.
Posiciones todas razonables, aunque siempre subjetivas que apuntan a cualquier otra cosa que no sea una ‘Teoría científica’ sustentada en una  Administración Pública para todo tiempo (A public management for all seasons)y toda situación (tout court) y desde luego a años luz  de un  pretendido ‘eureka lo encontré’.
Hoy ante la amenaza  del Cross Modern que nos atenaza de manera hostil e incesantemente,  más que nunca es precisa una dinámica constante  de reflexión e investigación sobre la  praxis administrativa. En general  los modelos analíticos para resolver los problemas al uso  son ya insuficientes, obsoletos, inadecuados, Estos modelos de análisis teoréticos (incrementalismo, pluralismo,  garbage can,..),  sirven, a veces,  y como mucho, para describir por qué se hacen las cosas de manera deficiente o insuficiente y muy a menudo   alejada de la máxima racionalidad posible, en el consabido contexto de la racionalidad limitada.
POLLIT (2007) al señalar que ante la falta de una teoría en estos 25 años de NPM en el que ha sido imposible encontrar una visión de conjunto a los diversos programas e iniciativas que relacione las distintas y sucesivas  reformas que muestran las experiencias comparadas. Lo  que hace falta es precisamente el desarrollo de una Teoría integral, algo muy difícil en la disciplina ante la diversidad del pensamiento académico en la materia en el último siglo y las importantes diferencias epistemológicas y empíricas que originan enseguida reacciones críticas a cualquier pretensión teorética y a la vez el imperativo político exige atribuir a los fracasos argumentos organizativos, y nunca, cuestiones de naturaleza doctrinal.
Cualquier prudente posición científica, y no necesariamente alejada del planteamientos positivistasdiría de  todo lo anterior que en todo caso podría hablarse de una posibilidad de elaborar una teoría general, más descriptiva que normativa, pero no, de momento de una pretensión universal y menos todavía positiva y unitaria. La vastedad y amplitud de campos, de enfoques, generan ya de entrada recelos a cualquier sistematización. Esta siempre será cautiva de una perspectiva y, desechada por las otras. De entrada esto es un hándicap, sin posiciones comunes sistematizadoras, difícilmente se podrá fundamentar una Teoría común.Ademása ello súmese  dos elementos sustanciales a la misma, la influencia política y la contingencia cultural.
La realidad es que estos modelos de análisis de la acción pública, pocas veces sirven  para la prescripción que toda teoría necesita para ser, no solo normativa, sino  suficientemente científica. Dicho en síntesis, no se puede hablar de orto-heteropraxis, si no se fija previamente la ortodoxia, o al menos sus presupuestos. Pretenderlo no está de más, como alternativa al incesante, inadmisible, pero actualísimo  método ensayo-error.
Incluso en lo mediato e  ideal los espacios de  comunicación, cognición, intelección, e interacción   de la  doxa con la praxis, sirven además para verificar la adecuación de los presupuestos teoréticos de la ortodoxia de moda y sus leyes, acusadas como tales siempre de no ser contingentes y amenazadas siempre por alguien, de  heterodoxia inminente.
El dilema pues sigue estando presente ¿cómo prescribir científicamente, con pretensión normativa, unitaria, universal e incluso integral  ante  la singularidad de la Administración  Pública, sus límites y limitaciones determinados por lo cultural y lo político, esto es su contingencia, en un escenario de máxima complejidad por mor de la diversidad, la fragmentación y  el dinamismo del entorno.
Añádase que el devenir político-administrativo, está sometido a la  inmediatez cortoplacista, al incrementalismo simple, la irreflexión, la debilidad  y la premura.
Piénsese además en las diferencias entre tipos de organizaciones también dependen de las tareas que traten de realizar, lo que constituye uno de los argumentos principales de la teoría de la contingencia como método para el entendimiento de las organizaciones en el sector público y en el privado. Como señala PETERS en La Política de la burocracia(1999), referente a los problemas de la estructura administrativa, ninguna estructura en particular ofrece la solución perfecta para el problema de la organización de los servicios gubernamentales, sino quela decisión de inclinarse por una u otra depende de diversos factores. Los enfoques contingentes requieren tipologías de estructuras de decisión y de situaciones; pero desarrollar éstas es una tarea extremadamente difícil porque hay muchas dimensiones implicadas en tales estructuras y situaciones, y no es fácil justificarla elección de sólo algunas (que es lo  que permite construir cualquier tipología). Segundo, igualar de manera adecuada las categorías de una tipología(estructuras decisorias) con las categorías de la otra(situaciones)es algo frecuentemente complicado. Tercero, a menudo, los casos reales no encajan bien en las categorías desarrolladas.
Añadamos además una cuestión vital, cual resulta del rol y concepto de Estado en el marco de la globalización y la supranacionalidad de la mayor parte de las decisiones más sustanciales. Sólo un enfoque sistémico-contingente y funcional podría responder a postulados concretos, y según qué, a cuestiones universales.
Así pues, el ‘eureka  empírico’ de existir en las ciencias sociales está todavía muy lejos de la Ciencia de la Administración. Desde las afirmaciones de Caiden  en  1994 han pasado algo más de veinte  años en los que se puede constatar que se gobierna la  Administración Pública sin ciencia  y se gestiona y administra sin saber, ni método. Se cura con paños clientes y se receta sin conocer la etiología. 

La Administración Pública (10): ¿Fenómeno?

Fenómenos organizativo y por lo tanto sociológico. Por lo tanto lo primero que es de esperar que sucedan hechos con consecuencia, buenas o indeseables, y para controlarlas se precisa una perspectiva funcional. Quiere decirse que algún órgano tiene que tener por objetivo los fines de conseguir una función para el sistema social.
La sociología ha facilitado un marco conceptual y un instrumental metodológico que ha permitido a la ciencia de la administración clásica europea, afianzar su desarrollo científico. Autores  como Crozier y Mayntz adoptan explícitamente  el enfoque sociológico. La sociología de la organización quizá sea la línea de desarrollo en teoría de la organización que presenta una evolución más pausada y sin grandes sobresaltos, sobre la base de las teorías burocráticas weberianas y postweberianas.
La sociología de la organización europea ha tenido la habilidad de apreciar la Administración pública en toda su complejidad (a diferencia de la norteamericana) ya que tiene una  percepción clara de las especificidades de lo «público» e incorpora en sus modelos la variable política.
La sociología es la disciplina más cercana a la ciencia política cuando ambas convergen en su análisis de los fenómenos administrativos. La fluidez entre estas dos disciplinas es tal que R. MAYNTZ en su obra Sociología de la Administración   llega a reconocer que, desde el aspecto sistémico, no existen fundadas diferencias entre sociología, ciencia política y Ciencia de la Administración al momento de tratar la Administración  Pública , entendiendo las dos últimas disciplinas como ciencias sociales de base empírica.
La citada autora  en  Sociología de la Organizaciónafirma que el objetivo de la  organización constituye el  punto de arranque para el  análisis de la misma. El objetivo  es lo que guía las decisiones,  las actividades               y  los procesos hacia un fin específico. Mayntz presenta las limitaciones que impone la capacidad de gestionar las administraciones públicas, su dependencia de la política y, su carácter público y la  relación que se establece entre las organizaciones públicas y el entorno.
   Además de la dirección hacia un objetivo y la  orientación a un fin, debe distinguirse entre estos y función de una organización dentro del sistema social. La función refleja la contribución  que presta la organización en  una situación determinada, considerada    como deseable y fijada como norma o pauta.Un          objetivo              de          la organización   constituye         una función  cuando la acción propuesta         y la  acción efectiva son iguales.  Con distintos objetivos y fines se puede contribuir y coincidir funcionalmente en pro de algo superior. Ese algo superior en materia de  Administración Pública es la gobernabilidad de la sociedad. Hay objetivos que pretenden patrimonializar la  Administración, o debilitarla. Otros utilizarla como instrumento de poder…, Aquí no habría  una coincidencia entre objetivos buscados/logrados y las  funciones institucionales predeterminadas  en nuestra política constitutiva sobre la misma ex 103 CE.

La Administración Pública ( 9): ¿Profesión?

Para Marshall DIMOCK la Administración Pública es una profesión, ya que todas las profesiones tienen cabida en el gobierno. La tecnología atrae científicos y especialistas de toda especie a los altos puestos administrativos. Hay campos en que los hombres de negocios son indispensables; también se necesitan oficinistas y técnicos en grandes cantidades, así como los militares y los maestros, que son los más solicitados. El trabajo de oficina es el más abundante. Dimock en The Study of Administration (1937), diría que (...) La Administración se refiere al “qué” y al “cómo” del gobierno. El “qué” es la sustancia, el conocimiento técnico de un campo, que capacita al administrador para llevar a cabo su tarea. El “cómo” son las técnicas de gerencia, los principios que llevan al éxito los programas cooperativos, Cada uno de estos dos elementos es indispensable; juntos forman la síntesis que se llama administración (...)
Por su parte, M. DUHALT KRAUSS señala que la Administración Pública es una profesión porque cumple con tres requisitos básicos: 1) está basada en un marco teórico de conocimiento de tipo científico; 2) este cúmulo de conocimiento de tipo científico tiene una aplicación práctica y 3) la actividad que aplica prácticamente los conocimientos de tipo científico debe responder a una necesidad social.
R. S. PARKER (TheEnd of PublicAdministration, 1965)  había declarado el fin de la administración pública por carecer de un  alcance definido y una técnica distintiva. La Administración Pública es una mera profesión ya que ausente de cualquier fundamento científico  la Administración Pública debe convertirse en la carrera administrativa del gobierno que se alimenta de distintas disciplinas: sociología, ciencia política, economía, derecho y teoría de la organización.
 Gerald CAIDEN, (In Defense of PublicAdministration, 1965) sostendría(...) existe   confusión entre el estudio del objeto y su contenido. El estudio de la Ciencia Política no produce necesariamente políticos prácticos: ¿por qué el estudio de la administración pública podría producir administradores profesionales? (...) la Administración Pública puede ser estudiada sistemáticamente sin hacer del estudiante un administrador práctico (…)