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jueves, 2 de octubre de 2025

El análisis holístico de la “acción pública” (10): Funcionalidad e institucionalización del análisis de políticas

 Lo expresado por directivos operativos sobre el déficit institucional del método de políticas se compadece con el contenido y publicaciones de encuentro académicos en Europa y España. En el acervo europeo de Administración Pública una denuncia de fuste  sobre el desconocimiento de la Administración Pública y las políticas públicas proviene de lo más acreditado en Administración Pública comparada europea, como se contiene en Proyecto ‘Perspectivas Europeas para la Administración Pública’ (EPPA).

Inspirado por Geert Bouckaert, ex presidente del IIASS y su colega Werner Jann, y la del gran referente europeo fallecido en el interregno, Christopher Pollitt, el proyecto tiene como objeto la reflexión colectiva sobre las transformaciones de la investigación y la enseñanza de la Administración Pública, mirando hacia veinte años adelante. La dinámica emula a las Conferencias Minnowbrook en EE.UU, con el propósito de que, a partir de 2018, los europeos tuviesen su propia emulación de la dinámica académica americana. La experiencia es una especie de ejercicio espiritual secular y colectivo, que fuera del aprieto de las tareas diarias y los deberes a corto plazo, permite pensar en común con lucidez y un discernimiento renovado y revisar los fundamentos de la Administración Pública y aceptar los desafíos que enfrentan las variaciones sincrónicas y diacrónicas.

En particular, EPPA pretende cuestionar las formas y los medios en que las civilizaciones (incluidas las religiones) y las culturas (nacionales, pero también regionales, o incluso institucionales) tienen una influencia en la Administración Pública, tanto como práctica, arte, o disciplina académica, y lo que significa desarrollar la investigación y la docencia para un campo cada vez más interdisciplinario como es la Administración Pública.

En el primer encuentro (EPPA I) cuyo éxito es deudor de la EGPA-IIAS (grupo Europa de Administración Pública)  como institución y sociedad científica líder en el mundo se afirma por los promotores que (…)En el contexto del fortalecimiento de la Administración Pública en Europa, entendida aquí como el ejercicio de la docencia e investigación académica,  nuestro principal objetivo desde el principio fue iniciar un debate informado sobre los desarrollos y problemas más significativos en nuestro campo de estudio e investigación, y sobre un camino a seguir claramente europeo. De nuestras muchas discusiones con compañeros, colegas y profesionales, sabíamos que muchos de ellos compartían nuestras profundas preocupaciones sobre el estado actual y el futuro de la AP en sus países. ¿Estamos haciendo las preguntas correctas? ¿Estamos dando respuestas pertinentes? ¿Atraemos a estudiantes e investigadores de primer nivel? ¿Estamos usando métodos y teorías apropiadas, etc.?  (…)

 Hasta la próxima experiencia (EPPA II) en 2038, se  concluye en la I la necesidad de  próximos pasos con siete puntos de acción para la Administración;

1.                  Debe estar atenta al futuro y anticiparse a los posibles futuros de la investigación y la docencia para adelantarse a los acontecimientos.

2.                 La Administración Pública necesita consolidar mejores las disciplinas y crear activamente plataformas integrando disciplinas clásicas, incluyendo la sociología, el derecho y experiencia en políticas públicas, pero también nuevas disciplinas y campos de especialización como TIC y psicología del comportamiento. La institucionalización de la cooperación es de suma importancia.

3. Debe ser más seria y eficaz al tener en cuenta la cultura. No se trata solo de la relevancia del contexto, sino mucho más del impacto de los idiomas, las religiones, las etnias y la creciente diversidad de poblaciones.

4. Debe conectarse para practicar mejor centrándose en diferentes formas de conocimiento, en diferentes necesidades normativas, una forma profesional de comunicación y teniendo científicos residentes en las Administraciones.

5. Necesita hacer un balance periódico de su investigación y docencia, de su pertinencia y fallas, para atraer y mantener su capacidad de cambio.

6. Debe buscar denominadores comunes en Europa, pero al mismo tiempo debe apreciar las diversidades europeas y hacer uso de ellas para mejorar las tendencias y direcciones dentro y entre países.

7. Europa necesita más diálogo dentro de su espacio AP europeo, pero también fuera de ese espacio con otras regiones del mundo. Esto, por supuesto, incluye a Minnowbrook, pero aún más al resto del mundo.

 Cfr. Bouckaert, G.-Werner J (2020). El Proyecto EPPA” en Perspectivas europeas para la Administración Pública. El camino a seguir (G. Bouckaert y W. Jann, eds.). Universidad de Lovaina.

 

En España  disponemos de la publicación Historia   y Políticas Públicas celebrado en 2019. De la compilación de trabajos se destaca ahora que tras las décadas de los ochenta y noventa, la disciplina se institucionalizó en España y al país llegaron  con retraso las corrientes hegemónicas en cada momento. El proceso fue muy acelerado porque cuando el Estado del bienestar estaba recién instalado ya comenzó a hablarse de reformas en el mismo. La denominada Nueva Gestión Pública (NGP) aterrizó hacia finales de los años noventa para, poco más tarde, ser superada por los modelos derivados de la gobernanza.

Una frenética absorción de novedades supuso que universidades e instituciones desarrollaron los análisis de políticas públicas  como estudios de políticas, si bien desde la óptica politológica pero con muy escasa perspectiva histórica muy limitada en ambos, como si las políticas públicas pudieran remontarse, como máximo, a principios de los  ’90 del XX.

En el trabajo de Harguindéguy y  Peinado, intitulado ‘La consolidación del Análisis de Políticas Públicas en España (1975-2017)’, se analiza la institucionalización de la disciplina desde una perspectiva histórico-bibliométrica, con la pretensión de conocer el proceso de producción de los programas gubernamentales desde su puesta en la agenda hasta la evaluación de sus resultados. Se establecen tres grandes etapas.

 1ª) Prehistoria del análisis de las políticas públicas (1878-1956); el derecho político fue la disciplina dominante en el campo de este tipo de estudios en España.

2ª) Auge de una nueva disciplina (1957-1983);  a partir de la entrada  de los primeros tecnócratas del Opus Dei en el gobierno franquista en 1957 – López Rodo en la SGT del Ministerio de Presidencia- y el interés por los análisis de la acción pública emprendidos por los sucesivos gobiernos a partir de los años sesenta. El marco fue el desarrollo del análisis de políticas  en Europa a partir de la extensión del denominado Estado del bienestar.

3ª)  Maduración institucional (1983-2017);  surge a partir de la especialización y autonomía alcanzada por el análisis de políticas en el ámbito universitario y la producción científica de los estudios de políticas públicas concretas en España.

Debe notarse el esfuerzo en el estudio  bibliométrico con el  análisis de 273 artículos del ámbito de las políticas públicas, publicados en cinco revistas científicas españolas de referencia en el ámbito de la sociología y la ciencia política, entre  1975 y 2017. Las dimensiones  abordadas fueron la  del espacio editorial, la identidad de sus autores, los temas barajados, los métodos usados y las teorías en uso. (Cfr AAVV(2019)Historia   y Políticas Públicas., J. Ponce Alberca y J.Solís Ruiz, (coords.)  editorial comares, Granada). 

El análisis holístico de la “acción pública” (9): funcionalidad e institucionalización del análisis de políticas

Obtuvimos una muestra cualitativa -de quince alumnos de diversas Administración Publicas en la Comunidad Valenciana y con funciones directivas o predirectivas-  acerca del conocimiento o aplicación del enfoque de políticas en sus cometidos público-directivos. Concretamente un cuestionario  preguntaba  acerca de si el análisis y gestión de las políticas públicas  o un equivalente y equipotente mecanismo analítico y evaluativo está presente en nuestro entorno político-administrativo más inmediato, y, en suma, atisbar cuan cerca o lejos estamos de una gestión pública orientada a políticas, o a impactos, metas, resultados, incremento de valor público. (publicado en Pinazo Hernandis, J. (2019). ¿Sigue Weber siendo un referente para la sociología político-administrativa? Reconceptualización de sus tipos ideales” en Inseguridades y desigualdades en sociedades complejas, (C. Díaz y Moreno Carrillo, J.M. (Coords.), Albacete, UNO Editorial. (Sociología Hoy 2018 , Asociación Castellano Manchega de Sociología),pp. 86:90). https://acmspublicaciones.revistabarataria.es/sociologia-hoy-2018/

 

 

La  síntesis y sinopsis, de respuestas a cuestiones de autoevaluación comprensiva de la actividad formativa de análisis y metaanálisis de políticas públicas se formularon diversas entre las que destacamos esta agrupación de respuestas;


1). ¿Por qué no es posible la racionalidad absoluta en la toma de decisiones?

ü  La problemática del que decide está en muchos casos más allá de la ética y de la técnica, pues el contexto de juego implica una racionalidad limitada debido a la información incompleta y los valores ambiguos. 

ü  Un enfoque de racionalidad absoluta supondría capacidades intelectuales y fuentes de información y de tiempo que los hombres no tienen.

ü  Porque tratamos con personas, hablamos de sujetos y de subjetividad.

ü  Es muy difícil que un sujeto sea totalmente objetivo y que en ningún momento aparezca su propio pensamiento.

ü  Hay impedimentos legales que limitan las alternativas planteables.

ü  A veces los objetivos no están claros o son relativos.

ü  Depende de los políticos como personas, de su desarrollo personal y profesional.

ü  Aunque se disponga de información y datos imparciales, existen siempre factores ligados a percepciones, deseos o intereses que pueden decantar la balanza en uno u otro sentido siempre y cuando quede cierto grado de discrecionalidad.

ü  El modelo de racionalidad es adecuado para tratar problemas relativamente simples, a pequeña escala, con pocas variables y dimensiones valorativas limitadas.

ü   La problemática del decisor político implica una racionalidad limitada debido a la información incompleta, valores ambiguos y decisiones frecuentemente contaminadas emocionalmente

 

2). ¿Realmente puede racionalizarse al máximo la decisión o evitarse las tendencias a la irracionalidad?

ü  A pesar de los fallos del sistema, se puede aspirar a una racionalidad objetiva para abordar los problemas.

ü  En estos momentos es imposible, vivimos en una sociedad con demasiados intereses creados.

ü  Para que eso pudiera ocurrir tendríamos que empezar desde cero, hacer tabula rasa y aun así se volvería a viciar todo, porque es el propio ser humano con sus diferentes intereses el que hace que esto ocurra. 

ü  Con voluntad puede racionalizarse mucho ya que es demasiado fácil disfrazar y pervertir las cosas.

ü  El grado de racionalización puede elevarse, en muchos casos de modo exponencial, dependiendo del punto de partida en situaciones de asignación nominativa y discrecional de subvenciones, convenios e inversiones.

ü  Para evitar la tendencia a la irracionalidad disponemos de recientes desarrollos normativos en materia de subvenciones, contratación administrativa, o la puesta en marcha de baremos comunes, transparentes y públicos para la distribución de ayudas. No obstante siempre cabe plantearse si la propia formulación de dichas normas podría haber sido aún más objetiva.

ü  La decisión no puede racionalizarse al máximo, ya que muchas de las decisiones políticas están contaminadas emocionalmente (populismo, clientelismo, ideología e interés propio) y debería evitarse en la medida de lo posible esta tendencia a la irracionalidad.

ü  La actualidad ofrece ejemplos de creación de políticas ad hoc para legitimar decisiones que no han sido basadas en la racionalidad, en la asignación de recursos públicos sino en otros intereses.

 

3). ¿Los modelos analíticos pueden aportar más racionalidad en la decisión política?

ü  Nunca puedes medirlo todo, la información esta sesgada y la parálisis por el análisis no deja de ser un acto infructuoso, tiene que haber una serie de criterios de actuación y buscar un punto óptimo.

ü  La racionalidad total no se puede lograr, ya que la decisión política lleva inherente un cierto componente de irracionalidad.

ü  Sí, puede aportar un mayor grado de racionalidad en la toma de decisiones, siempre y cuando sea definido bajo un prisma aséptico, no ligado a sesgos ideológicos de quienes van a fundamentar sus decisiones en el resultado del modelo.

 

4). ¿Es factible y oportuno la introducción de modelos analíticos en la decisión y el proceso de las políticas?

ü  Sí, hay que apostar por el análisis de la acción pública como instrumento al servicio de la gobernabilidad.

ü  Sería factible, aunque debería escogerse concienzudamente el modelo a implementar, optando en mi opinión por modelos lo más objetivos y racionales posible, aunque con cierto margen para incorporar argumentos ligados al análisis de la realidad social.

ü  Siempre hallaríamos a quien rebatiría el modelo analítico escogido (por considerarlo inadecuado, alejado de su enfoque político o simplemente por no hacer suyas soluciones escogidas por otras opciones políticas).

ü  Es factible y sería oportuno; ahora bien, el analista debería entender la parte política del juego, de forma que su labor genere la confianza de los decisores políticos, y pase a convertirse en otro miembro del equipo decisor, pues de lo contrario el análisis será considerado carente de interés, improductivo e imposible de aplicar.

ü  Los análisis deberían hacerse más argumentados y estratégicos, tendentes a evaluar la factibilidad política de cada alternativa, lo que dependerá de su diseño, de la estrategia política y de la habilidad de la implementación.

 

5). ¿Por qué no se hace análisis de políticas según los cánones teóricos?

ü  El análisis de políticas públicas aparece como una selva de diversas y conflictivas formas de investigación, con terminología inconsistente y estilos intelectuales divergentes e, incluso, con ciertos paradigmas imposibles de comprobar.

ü  Quizás la confrontación entre los dos enfoques (prescriptivo y explicativo) de las dos grandes corrientes de investigación, haya generado una dispersión doctrinal que dificulta la generación de una metodología consensuada y aceptada por los teóricos de las políticas. 

 

6). ¿Por qué no existen analistas de políticas en las estructuras de gobierno?

ü  Porque los políticos no quieren. Prefieren tener asesores supuestamente expertos que se limiten a validar y avalar con argumentos sus decisiones políticas muchas veces tomadas sin la debida consideración de las opiniones expertas.

ü  Porqué, de acuerdo con Dror requeriría de superprofesionales de la política capaces de aunar conocimiento profundo de las materias a abordar, la estructura organizativa del gobierno y una teórica abstracción de los factores irracionales que motivan, en algunos casos, la toma de decisiones políticas.

ü  Se trata de un perfil de conocimiento muy amplio, y, al mismo tiempo, muy ligado a los propios decisores y asesores, que en algunos casos tienen como función la legitimación de decisiones políticas con la aportación de datos que le den apoyo, más que el análisis profundo del ciclo completo de las políticas públicas desde su formulación a su finalización.

ü  Porque se limitan a otorgar el visado de la legitimación de lo acordado, fruto del consenso, bien de una lectura incrementalista o bien de entender la toma de decisiones como una mera asignación de recursos públicos.

ü  Es muy difícil que existan, puesto que tratamos con personas y no existiría objetividad, cada gobierno elegiría a sus propios analistas y ¿quién sería el primero en ponerle el cascabel al gato o tirar piedras sobre su propio tejado?

 

7). ¿Las estructuras decisoras y de gestión pública serian aptas para instaurar modelos analíticos estables?

ü  Quizás en un entorno en el cual el ciclo de políticas propiciara los cambios en las estructuras decisoras, para que pudieran conservarse instrumentos como los modelos analíticos que permitieran contar con una evaluación y seguimiento de las decisiones presentes y pasadas, su problemática inicial y su incidencia sobre la sociedad.

ü  Lo importante es que se hagan análisis. Habría que reconducir la praxis hacia un marco teórico.

ü  Lamentablemente, no parece que sea esa la principal característica del actual escenario político.

 

8). ¿La perversión del proceso obedece a razones muy distintas de otros escenarios organizativos o de decisión de la sociedad civil o del mundo empresarial?

ü  No obedece a razones muy distintas.

ü   Es un cúmulo de circunstancias ya que los políticos parten de una idea generalmente utópica, bien sea para ganar votos, bien sea porque realmente creen en ella y cuando llega el momento de llevarla a cabo se encuentran con las presiones externas y con demasiados intereses creados.

ü  Si consideramos que mucha gente solo persigue poder, prestigio social e ingresos económicos, posiblemente la perversión es similar en los diferentes escenarios organizativos. Este tipo de personas anteponen fines como la perpetuación en el puesto y la acumulación de presupuesto y poder, antes que los fines de la entidad que gestiona.

ü  Por suerte no todo el mundo es igual, hay entidades donde los gestores de verdad se centran en los fines que deben perseguir. Por desgracia son los menos.

ü  El hecho de estar asignando fondos públicos a la puesta en marcha de políticas debería sobre el papel, dotar de una transparencia e imparcialidad absoluta a todo el proceso de toma de decisiones.

ü  En la práctica, son múltiples las decisiones que, pese a suponer directa o indirectamente la asignación de presupuesto público, tienen cierto grado de discrecionalidad que mueven la toma de decisión hacia motivos no puramente desinteresados o irracionales.

 

9). ¿Podría tener el ‘garbage can’ dimensiones cualitativas y cuantitativas determinantes en el proceso político?

ü  En el mundo de la empresa sería interesante combinar ambos modelos mediante decisiones racionales (planificadas formalmente) y emergentes (no planificadas formalmente).

ü  No debería, puesto que con el garbage can no se busca lo óptimo, sino evitar lo peor en función de alternativas menos malas a una ya mala de por si, donde hay una mínima racionalidad y una ausencia de análisis o evaluación.

ü  Estaría en función de la elección llevada a cabo por las personas con responsabilidad en la toma de decisiones.

ü  La actualidad judicial mundial nos aporta numerosos ejemplos de creación de políticas ad hoc para legitimar decisiones no basadas en la racionalidad en la asignación de recursos públicos sino en otros intereses.

 

10). ¿Qué es hoy un inconcebible en la política y en las políticas?

ü  La lealtad, la sinceridad, el servicio, la crítica, el escepticismo, la vocación, la ética, la imaginación, etc.

ü  Que los políticos sean totalmente objetivos a la hora de ejercer su trabajo.

ü   Deben considerar su cargo como un trabajo cuyo objetivo es el interés general y centrarse en eso y dejar de ponerse la zancadilla unos a otros.

ü  Trabajar en equipo para conseguir los mejores resultados para el país, independientemente del partido que sea, si hay una buena idea, por qué no aceptarla, aunque venga del partido que está en la oposición.

ü  El verdadero inconcebible en la realidad actual de la política y las políticas es la convivencia de maneras de decidir propias de épocas pretéritas, con alto grado de discrecionalidad pero vestidas de teórica objetividad, con discursos políticos basados en el populismo (en todo el espectro ideológico) en lugar de apostar por un posibilismo que permita plantear políticas que, con los limitados recursos disponibles, tengan en el horizonte el bienestar de la sociedad y no únicamente la lógica partidista.


lunes, 22 de septiembre de 2025

El análisis holístico de la “acción pública” (6): discurso, decisión y acción

 En cuanto a la dirección pública mencionamos la aportación de Ricardo Uvalle acerca de ‘La alta dirección pública en la lógica del Gobierno del Gobierno’ en la que describiendo el escaso interés del cometido de las capacidades estratégicas de la función directiva en las últimas reformas mexicanas. Para el autor la diferencia entre competencia e incompetencia gubernamental reside   en esta capacidad estratégica y para ella la alta dirección pública es el activo más válido para superar los déficits de capacidad pública que en el modelo de gobernanza -que ahora pensamos - dota de un estilo calificado, versado y heurísticamente constructivo.  No es difícil  ver aquí las premoniciones de Dror de 1994 en La capacidad de gobernar,Informe al club de Roma, pronosticando que las debilidades del sistema de gobierno  pues (…) observados los vericuetos internos del poder y las formas en que la gobernación toma decisiones irrevocables, se comprueba que no se han producido cambios significativos en los últimos cien años. Las consecuencias de esta falta de progreso son cada vez más amenazantes. De continuar con esta dinámica de modos básicos de decisión - con su gran propensión al error -, nos encontraremos con grandes riesgos para la humanidad entera. Si nos limitamos a seguir con más de lo mismo, será imposible adecuar las capacidades de los gobiernos a las necesidades de las transformaciones. A la hora de plantear reformas, hay que estar dispuesto a “pensar en lo impensable, pero respetando siempre los hipervalores de la democracia y la dignidad humana” y estas ideas nuevas sorprenderán a quienes están acostumbrados a las obviedades políticas y a los eslóganes de buena parte del discurso público contemporáneo. (…)

 Esta cuestión felizmente ha sido abordada en Retos y perspectivas de la función pública del futuro: una revisión en Europa e Iberoamérica, INAP, Madrid. Obra de 2023 en la que me honro de haber aportado el trabajo” Renovación e innovación en gestión pública. Ciencia de la Administración Pública para el Cross Modern”, exponiendo críticamente una normatividad que ha de mirar hacia atrás para apaciguar las turbulencias del mundo de la dirección pública y el de su formación, antes de sumergirse en aguas más profundas. 

En la aportación ‘La profesionalización de los recursos humanos del Gobierno Federal Mexicano, 2000-2018: lecciones para la teoría y la práctica’ de Fernando Nieto se denuncia la falta de interés político – en un clima de clientelismo atroz – que no logra que los cambios por mor de la modernización administrativa superen el mandato de los seis años, siendo todavía una cuestión vital para el buen funcionamiento de la Administración Pública en México.

 Merece, - por su calidad   y actualidad – mentar la obra de este año de Hector Ruiz-López El buen gobierno La profesionalización y sus desafíos en el Servicio Público en México (Centro de Estudios de Políticas Públicas Iberiamericanas/Red de Estudios de Gobierno, Política y Gestión Pública). Entre las más de trescientas páginas del libro podemos encontrar en su página 89 un epígrafe sobre los Elementos estratégicos de los Servicios civiles de carrera como Políticas Públicas, dicho sea, para su relación con lo señalado de R. Uvalle.

Para terminar en ‘Gestión estratégica e inteligencia colectiva: consideraciones sobre la inteligencia colectiva estratégica’ de  Cristina Galíndez  pone en valor la relación entre la dinámica estratégica y la inteligencia colectiva, partiendo de la diferenciación deudora del recensionado Aguilar Villanueva entre planificación y gestión estratégica.


Un total de veinticinco aportaciones que reflejando una suerte de déficits sobre todo de acción política, corresponde con el título de la obra y la huella del autor mexicano, acerca de quien volveremos en posteriores entradas.


El análisis holístico de la “acción pública” (5): discurso, decisión y acción


Siguiendo con la antología podemos encontrar otros aspectos de interés como el de la ‘gobernanza’ o la ‘alta dirección pública’ y entre los primeros – en el marco de un paradigma caracterizado por Kooiman de diverso, complejo y dinámico- comenzamos con ‘Revisando la gobernanza pública en tiempos disruptivos’ de Francisco Longo, quien critica la polisemia del concepto gobernanza en aras de ser entendido como un cambio de la acción social y formas de gobierno presentes. La globalización y la innovación tecnológica plantean retos y beneficios claros, pero se compadecen con externalidades negativas, que precisan de sistemas públicos que ensayen, avancen y evalúen, pero también que retrocedan y corrijan (ensayo-error). Considera que la innovación deberá ser abierta y escrutada, sometida a la rendición de cuentas y especialmente dotada de profesionales con más y nueva capacidad directiva y de evaluación de impactos.

En ‘La administración pública, clave de la gobernanza’ Carmen Pardo apuesta por otra manera de administrar que supere la experiencia mercantilista y cortoplacista de la Nueva gestión pública, en pro de un mejor desempeño institucional orientado hacia políticas de profundo alcance social. 

Adrián Acosta con su trabajo ‘Gobernanza como nueva forma de gobernar: contextos y giros conceptuales en la obra de Luis F. Aguilar’  enfatiza la aportación más reciente del homenajeado de ‘gobierno inteligente’ que se presenta como ruta de salida para abordar la tensión de la paradoja de una coexistencia entre la opción de más gobernanza con la incesante expansión burocrática de los gobiernos actuales.  En ‘La gobernanza: una teoría o un modo de Gobierno’ de Claudia Santizo se apuesta de la importancia del estudio entre gobierno y sociedad. Tras el análisis de la gobernanza de la gobernanza propone un nuevo paradigma sustentado en; la legitimación de la responsabilidad de las decisiones gubernamentales para afrontar los problemas sociales, el criterio de la eficacia social y, la descentralización político-administrativa para la mejora de la acción (en México).  Por último, en el trabajo ‘Gobernanza, meta gobernanza y Gobierno abierto: la promesa y las prácticas’ Ernesto Velasco enfatiza la idea de gobierno abierto para formas de decisión y coordinación colectiva para un modelo híbrido de coocreación, cogestión y corresponsabilidad.

Vemos que siguen en el tintero cuestiones que abordamos en el 2007 (Neoinstitucionalismo Estratégico y Gobernabilidad) ya que resultando necesaria la colaboración de actores no gubernamentales, especialmente por mor de que en el Estado postwesfaliano- globalizado ya no se dispone del poder soberano, ni de todos los medios administrativos, y menos aún del conocimiento (en esto más bien los gobiernos están por debajo de ciertas instituciones civiles).

El problema más acuciante es la fiabilidad de la aportación de entes privados a la gestión pública, en términos de corresponsabilidad de la producción del valor público.  Son conocidos los informes de COCOPS de 2014 y de COPERNICO de 2015 acerca del impacto de la externalización en las reformas administrativas (vg. las consultoras privadas como nuevos mercaderes del templo). En el imaginario del hombre común está el origen de la crisis financiera de 2008, la gestión de la pandemia y más recientemente la industria militar en la    gestión de los últimos conflictos bélicos, otrosí de las disfuncionalidades de la contratación pública o la de la colaboración público-privada (empresarial y fundacional) sobre todo en la gestión de sectores sensibles de los bienes socialmente preferentes como la sanidad o la educación.

El análisis holístico de la “acción pública” (4): discurso, decisión y acción

              Vamos a comenzar la cuestión con quien hemos   la jubilación del mentado antólogo se publicó el clásico misceláneo (AAVV,2021) Repensando lo público: Estado, Políticas Públicas y Gobernanza. Ensayos sobre la obra de Luis F. Aguilar Villanueva (Claudia Maldonado Trujillo David Gómez Álvarez, coord..) ed. Siglo XX,. que da cuenta de una lectura miscelánea sobre el  estado de la cuestión disciplinaria(académico-científica) que debe juzgarse en pro de la utilidad del enfoque y método de las políticas, y desde él analizar el papel de la Administración Pública y la de su gestión. Es decir, el foco ya no es el ‘qué’ de la Administración Pública sino su ‘cómo’ hacer, del que un factor crucial la dirección política predominante con carácter general.

De dicho trabajo conjunto hacemos esta lectura de síntesis sobre la aplicabilidad del  enfoque de políticas a los efectos de estas entradas tomando como hilo conductor el cambio de paradigma en la actuación de los diversos sistemas sociales políticos y administrativos de los Estados, que de estar muy integradas  han  pasado a una fragmentación y, esto ya se ha dicho que es un nuevo factor de la postmodernidad y está contemplado por la mejor sociología de la mano de Alan Touraine (2012) en ¿Podemos  vivir juntos? Iguales o diferentes, México, FCE.


· En el trabajo “Políticas públicas el triunfo del argumento” de Merino Huerta se da cuenta de que el mayor impacto ha sido la utilización (retorica, añado) del lenguaje de las políticas, en el que se ha ganado el argumento, pero no se han modificado las prácticas y las inercias gubernamentales y burocráticas en México. Para Oscar Alzas en” Políticas públicas, una historia intelectual” la obra de Aguilar socializo un abanico de conceptos y categorías, metodología, interpretaciones de autores y las ideologías y dilemas de los diferentes planteamientos nuevos. 

· Para entender cómo funciona la acción pública es necesario entender cómo funciona la dinámica política y  distinta de la institucional, como advierte Subirats Humet en su aportación ‘Políticas públicas y política: reflexiones a partir de L.F. Aguilar  y sus aportaciones a un binomio inseparable’ ( Como hemos dichos en diversas ocasiones el factor de la política debe contemplar en un análisis de  factibilidad (Meltsner) como una grave restricción sobre todo en clave de déficit de  capacidad decisional pro actitud/aptitud.

· En “Política pública: una apuesta por la racionalidad y el rescate de lo público” Moreno Jaimes, apuesta por el, requisito de la racionalidad de la toma de decisiones que considere tanto la eficacia, eficiencia, economía, técnica como los valores en juego, y en esta lógica debe considerarse siempre una labor de aproximación sucesiva a los problemas públicos. Si bien es cierto que la idea de políticas está presente en la retórica de los actores gubernamentales o no y se obtienen algunas innovaciones de carácter institucional, más cierto es que la lógica del análisis aun no incide en la praxis decisoria de la acción pública.

· En el trabajo ‘Implementación, coordinación y políticas intergubernamentales: las lecciones de Luis F. Aguilar (Amand Gómez-Arriaga Carrasco), se dice que en pocas ocasiones la coordinación es considerada en el diseño de políticas y menos todavía en su implementación. La corrección de esta ausencia debe pasar por una definida contemplación en la fase inicial de la política, pues de otra manera el déficit se exacerba en la ejecución ante la participación de una compleja red de actores.

· Por último, González Gómez en su trabajo “Gobierno basado en el conocimiento: racionalidad y evidencia en políticas públicas” considera que el enfoque no es muy distinto al primigenio de análisis de políticas, y, por ende, hereda las contradicciones y dilemas del enfoque primigenio, pues opera en un contexto político y administrativo dinámico y nutrido por actores con intereses, conocimientos y lealtades particulares, en los que la evidencia es central pero no necesariamente determinante.