miércoles, 28 de mayo de 2014

La Administración Pública? (5): ¿Principios, axiomas?

La denominada era ortodoxa  se afianza con el libro de Willoughby de 1927, “Principios  de  Administración Pública, y  en finales de la era ortodoxa pero aun en el marco del enfoque clásico y hasta la segunda guerra mundial, el pensamiento administrativo estuvo dominado por elscientificmanagement, cuyos promotores —encabezados por GÜLICK Y URWICK— argüían,con supuestas bases científicas, que existía determinado número de principios deadministración que podían guiar el análisis científico. Sus postulados tuvieron granaceptación tanto en la administración privada como en la pública. Mientras que Gülick hablaría de ‘principios de administración’ (1937), Urwick hablaría de ‘elementos de  administración’ (1943)  y MOONEYde ‘principios de organización’ (1946). Todos ellos – también llamados escuela neoclásica -, junto con otros(Walker, Finer, Steane), seguiría la estela de la teoría fundante (clásica) de la administración científica/general de  Taylor/Fayol sobre los que se ha pretendido crearel enfoque técnico o de la función administrativa de la Ciencia Administrativa en función de su universalidad, teorización de causalidad, o  su condición de, proposiciones, definiciones, axiomas o reglas de acción para el éxito organizativo. Es decir, la Teoría de la organización aplicada a la  Administración Pública, para algunos especialmente fundamentada enlateoría administrativa del Estadode Fayol y el POSCORB.
Recordemos pues que mientras TAYLOR en 1911 propuso  unos ‘principios de la administración científica’ (planeamiento; preparación; control y ejecución), cuatro años más tarde FAYOL se refiriría a otros  ‘principios de administración’  ( división del trabajo; autoridad; disciplina; unidad de mando; unidad de dirección; subordinación; remuneración; centralización; jerarquía; orden; equidad; estabilidad del personal;  iniciativa; y  unión del personal).
Fayol  identificaría también  cinco ‘reglas o deberes de la administración’:Planeación;    Organización; dirección;Coordinación; y        Control.
De estas reglas - sobradamente mencionado eneste blog – surgió el POSDCORB es el acrónimo en un  trabajo intitulado "Notas sobre la Teoría de la Organización " de  1937 de  Gulick y Urwick dirigido al  Comité Brownlow . El acrónimo indica los pasos en el proceso administrativo:
Diría el autor (…)Ante la  dispersidad reinante sobre el contenido de  " administración " y " gestión " los autores se preguntan ¿Cuál es el trabajo del jefe del ejecutivo ?¿Cuáles son los elementos funcionales de la obra de un director ejecutivo: POSDCORB es la respuesta y su  elementos son los siguientes : (P)Planificación, (S) dotación de personal ,(D)dirección, (C) coordinación , (R) presentación de informes y (B)  elaboración de presupuestos(..)
Frente al esquema Fayoliano supuso la sustitución de la Administración de personal y la de control por información. Ambos autores difundieron el término ciencia administrativa y son considerados como la escuela clásica de la teoría de la organización, más su fuerte convicción sobre la universalidad de sus “principios administrativos”, contribuyó en mucho a acrecentar el prestigio de estos y de subsecuentes teorías administrativas generales y de negocios como marcos teóricos buenos para la cura de cualquier tipo de enfermedades administrativas, fuera en el contexto público o privado, o se tratara de una nación industrializada o de una eminentemente agrícola.
Pues bien, el citado L.Gülick también diría que en la Ciencia de la Administración sea esta privada o pública, el bien básico es la eficiencia. El objetivo fundamental de esta ciencia es que se haga el trabajo con el menorgasto.La eficiencia es así, el axioma número uno en la escala de valores de la  administración. Esto lleva a la  Administración Pública a un conflicto aparente con otros elementos de la escala de valores de la política.

La Administración Pública(4):¿ Cuasiteoría, Arte, Técnica?

Dentro de las estrategias de construcción de conocimiento, la utilización de  “cuasiteorías” patentizaba la edificación de un saber emergente todavía distante de su consolidación. La cuasiteoría,   posee la capacidad de explicar, pero no predecir, que es lo que determina el carácter de la teoría.   Han sido fructíferas para el avance de las ciencias sociales, principalmente por su función conceptual y sintética, así como para la sistematización de los problemas que aborda.
Las cuasiteorías suelen ser observadas bajo la forma de clasificación, dicotomía, analogía y modelo, si bien, asimismo se representa como el marco de referencia y el enfoque. En contraste, una teoría es concebida como una formulación de variables, de relaciones entre las variables, y de predicción de las consecuencias de las interacciones entre las variables.
Podríamos así sostener que la  Administración Pública  está compuesta por cuasiteorías (la burocracia, la teoría de la organización aplicada a la  Administración Pública, los hechos administrativos,la teoría administrativa del Estado, la teoría política de la  Administración     y cada una explicaría aspectos concretos pero no de manera holística y toutcourt.
Como pequeña pero suficiente muestra vemos que C.A.BEARD sostuvo en 1939   la cientificidad de la Administración Pública de manera maximalista, comparándola a la física – al administrador con un ingeniero - y superior a la economía.O. TEAD, por el contrario pensó  que era un arte, - de gran habilidad, discernimiento y fortaleza moral’ ,’ del más alto rango’. Diría también ‘una de las bellas artes’. El arte de la de la Administración    se apresta de ciencia.Posturas eclécticas también las hay como la de  HOPER al opinar que la Ciencia de la Administración  depende completamente para su éxito del arte con que se aplican sus descubrimientos
 
Leonard D. WHITE afirmaría que la Administración Pública es un arte, aunque igualmente sostenía que podía  convertirse en ciencia. En la misma postura Luther GULICK afirma esa potencialidad del  arte hacia la  ciencia.
 
WALDO  consideraría a la Administración como una forma de tecnología y en El estudio de la Administración Pública (1955), diría que la Administración pública es la organización y dirección de hombres y materiales para lograr los fines del Gobierno.Es el ‘arte y la ciencia’ de la dirección aplicada  a los asuntos del Estado.

La Administración Pública(3): ¿Teoría?

La obra de los pioneros Castillo de Bobadilla, la de  Pedro Beluga, así como la de los insignes administrativas españoles posteriores como Ibáñez de la Rentería, Olivan, De Burgos,Silvela,González Posada … establecieron contundentes argumentos sobre la materia, similares, equivalentes y equipotentes a las de Bonnin, Von Stein,Goodnow, Blunchli…) Reglas que bien podrían calificarse como fundamentos,presupuestos, elementos, doctrinas, filosofías argumentos, reglas., patrones de conducta, guías de acción,…  y que, a mi juicio enfatiza más en el ‘qué’ del Estado (liberal en progresión social) que en el ‘como’.
Pero si buscamos algo así como unos principios universales, normativos, unitarios, e integrales  a modo de Teoría, cuya aplicación evitaría  consecuencias no deseadas o lograr óptimos deseables, el escenario es más bien patético y altamente desesperanzador para   un escenario científico que pretendiera encontrarse con un sistema normativo.
Diría   D.WALDO en Ideas and Issues in  PublicAdministration de 1953 que (…) Hay, desde luego, un punto en que los  administrativistas  surcanel terreno constitucional o, al menos, lo que parece ser terreno constitucional.El estudio de la administración, visto desde el punto de vista filosófico, estáestrechamente relacionado con el estudio de la adecuada distribución de laautoridad constitucional. Para ser eficaz hay que descubrir los más sencillosarreglos por los cuales pueda fijarse sin lugar a error la responsabilidadde los funcionarios; la mejor manera de repartir la autoridad sin entorpecerla,yla responsabilidad sin oscurecerla. Y esto de la distribución de la autoridad,cuando llega a la esfera de las más altas, de las funciones de gobiernocreadoras, es  evidentemente una cuestión constitucional central. Siel estudio administrativo puede descubrir los mejores principios en qué basartal distribución, habrá hecho un estudio constitucional de valor inapreciable.Estoy convencido de que Montesquieu no dijo la última palabra sobre estetema (…)
Waldo,  plantea en este texto cuestiones, que a mí, me parecen similares a las que Von Stein planteara ochenta años antes.
Para WALDO, cuatro fueron las doctrinas centrales sobre Administración pública anteriores a 1940.
La primera sostenía que el proceso de Gobierno, considerado analíticamente, consiste sólo en dos partes, a saber: decisión y ejecución. Primero es necesario decidir lo que se va a hacer—función y definición de la política— y después ejecutar la decisión—papel y definición de Administración—.
La segunda doctrina consistía en afirmar que debía convertirse en una ciencia o, al menos, estudiarse de la misma manera que los fenómenos en la ciencia física.
La tercera doctrina, en síntesis, sostenía que el estudio científico de la Administración conduce al descubrimiento de unos principios más o menos análogos a los principios de las ciencias físicas.
Otra doctrina sostenía que la economía y la eficiencia son las metas centrales del estudio administrativo.
Todas estas en suma constituirían la denomina era ortodoxa de la  Administración Pública anglosajona americana, frente a la que Waldo se opondría al cuestionar fundamentalmente la realidad de la separación política-administración.
(vid. Entrada  La separación política-Administración (2): Más heterodoxia que ortodoxia)
R.B. DENHARDT, al respecto mantendría  en Teoría de la Administración Pública: El Estado de la Disciplina, (1999) que la teoría de la administración pública obtiene de esa diversidad su mayor fuerza y su limitación más grave. Por una parte, son necesarios los teóricos de la Administración pública a fin de entender un amplio conjunto de perspectivas relevantes para su tarea de construcción teórica. La teoría de la administración es enormemente rica y compleja. Por otra parte, la diversidad de la Administración Pública significa a menudo que el campo carece de identidad. Muchos cuestionan incluso si es posible hablar de una teoría coherente e integrada de la Administración Pública (...)
 

La Administración Pública(2): Cuestionamiento del estatus científico

Con posterioridad y ya en el siglo  XX en el contexto de la denominada Teoría Clásica de la Administración Pública (TCAP),las posiciones sobre el carácter científico recogen posiciones encontradas desde el minimalismo al maximalismo. Así Guzmán SARAVIA  (1966) afirma que la Administración  goza de las características del conocimiento científico; es un ciencia formal, es subordinada e instrumental, es una ciencia del deber ser, es normativa, es una ciencia práctica, y como tal, el conocimiento no es con metra finalidad especulativa, sino con el de encauzar o dirigir la acción del hombre, y que esencialmente es para dirigir  a otros hombres, tiene por tanto la finalidad de la dirección social en general. A pesar de que el nombre ‘Administración’ no sea el adecuado por su generalidad, sería más apropiado el de administración humana o social.
 El profesor M.  S. WADIA, manifiesta que se trata de una ciencia interdisciplinaria, si bien considera que todavía el camino a recorrer es muy largo.
DE VALLES indica que debe delimitarse entre aquellas ciencias técnicas que suministran premisas para una determinada actividad  administrativa, pero que no establecen ni resuelven problemas administrativos. Para el autor determinadas interferencias en el actuar administrativo no conducen nunca a calificar como administrativas a las ciencias técnicas que proveen de datos para la solución de problemas administrativos, posición que encaja en el enfoque de LANGROD sobre el hecho administrativo puro toda da vez que también entronca con la perspectiva de GIANNINI de que el aspecto técnico no es sino una perspectiva o subaspecto en los estudios de Administración  Pública que no merece más rango que el de una disciplina aplicativa. No se pueden calificarse de ciencias administrativas aquellas ciencias técnicas que suministran presupuestos para resolver cuestiones administrativas, llevar a efecto resoluciones administrativas, ni tampoco a aquellos sectores de estas ciencias que tengan por objeto fenómenos naturales o sociales que afecten a la Administración  Pública.
G.CAIDEN en Public Administration (1982) describiría el panorama con este tenor cargado de verdades(...) Ninguna otra disciplina parece tener tantos problemas en justificarse a sí misma ante sí y ante el mundo en general. Es asaltada desde todas partes por quienes desean que no exista en absoluto y creen que la humanidad mejoraría sin ella y por otros que reclaman que es parte de alguna cosa diferente, de alguna otra disciplina, y que no tiene derecho a existir intelectualmente como una identidad separada e independiente. Tiene que desarrollar todavía un fundamento teórico sólido. Está plagada de vaguedad, indefinición, confusión e imprecisión. Sus teóricos y sus practicantes apenas se relacionan. (...)
En latinoamerica por esos tiempos JIMENEZ NIETO (Teoría General de la Administración. La ciencia administrativa a la luz del análisis sistémico,  1981) diría con ciertas semejanzas          (…) La Ciencia Administrativa espera su alumbramiento. De las razones del retraso e intentos por acelerar el parto se ocupa con alguna extensión eltexto; pero para enunciar las más apremiantes consecuencias de tan prolongado embarazo es propicio el prólogo.
      No hay otra línea disciplinaria en el mundo de las ciencias sociales incluyendo las desventuras de la sociología y la antropología cuyo erratismo de  conceptos, métodos y fuentes se le compare. Nada es por ello másaleatorio que fijar los objetivos y alcances de la enseñanza regular y vocacional de la Administración. El pie seguro con que maestros y alumnos entran al aula de cualquier otra rama del saber acuñado se vuelve aquí trompicón, duda y sorpresa. ¿Cuál es, en verdad, el tema?
      A la hora de repartirse los cotos de caza de las ciencias sociales, la Ciencia de la Administración empezó quedando fuera de la subasta y ha acabado por abrirse paso, a codazos, entre los demás escopeteros, arriesgando la etiqueta de cazador furtivo. Su legítima vocación cinegética le obliga a camuflarse como miembro de las cuadrillas organizadas  pagando el alto precio del anonimato y la integración forzada.  Sus épocas o latitudes  más promisoras se la verá cazando en mano con los juristas, los los economistas, persiguiendo sus mismos objetos científicos y equipada de sus mismas  dónde elmonte sea más ralo pasará al poco brillante oficio de morralero (…)
      ¡Qué utopía!, dirá el hombre avisado, el que tiene que correr contra el tiempo, el que busca en la ciencia un racimo urgente de técnicas de trabajo. Durante toda la historia de la humanidad se ha hecho administración empírica y ahora se pretende hacer de ella la coronación de todas las ciencias sociales. Observación tan justa como reflexionar sobre el arte de sacar muelas, que hace cien años era menester de barberos, hace treinta requería dos cursos de educación superior tras la secundaria y ahora es, al menos en algunos países, una especialidad médica que sólo pueden ejercer los licenciados en medicina y cirugía. (...)
Para terminar señalaría R. DAHL en Ciencia de la Administración Pública: Tres problemas(1947) con mucho acierto (…) estamos muy lejos de una Ciencia de la Administración Pública, ninguna es posible a no ser que;
1)  El lugar  de los valores normativos ha de ser aclarado
2) La naturaleza del ser humano en el área de  Administración Pública  ha de ser mejor comprendida y su conducta más predecible
3) Son precisos los estudios comparados a fin de ce encontrar principios y generalidades que trasciendan las fronteras (…)
GARRIDO FALLA ("La Administración Pública como objeto de estudio de ciencias jurídicas y no jurídicas,  en Revista de Administración Pública, nº 23, 1957)  afirmó la preferencia  de hablar de Ciencias Administrativas en lugar de Ciencia de la Administración desde el parecer de que éstas no son sino las aplicaciones de otras ciencias al estudio de la Administración. La expresión Ciencia de la Administración sólo debe emplearse en un sentido figurado y para hacer referencia, a aquellos capítulos especiales de diferentes ciencias en que se plantea la aplicación de las mismas a la Administración pública. Estas ciencias suponen un estudio sistemático de las siguientes cuestiones: Estudio de la Administración Pública como un complejo orgánico; el estudio de las técnicas de que dispone la Administración para intervenir en la vida social y, más concretamente, para prestar los servicios públicos, con conocimiento de sus ventajas e inconvenientes; y el  estudio de los fines que, en un determinado momento histórico, la Administración persigue, o debe perseguir, y de las razones que lo justifican.
G. LANGROD (El pensamiento administrativo no jurídico. Vicisitudes y renacimiento, 1964) diría que  Puede hablarse de una Ciencia de la Administración y no de Ciencias Administrativas, lo que supone más un problema de fondo que meramente lingüístico. Puede constituirse como rama autónoma de las ciencias sociales y desarrollarse librándose del grillete tradicional de las disciplinas clásicas, cristalizadas por las tradiciones universitarias adquiriendo el prestigio de una ciencia mayor y un standing académico
 

Administración Pública(1): Ciencia social y una de las Ciencias Políticas positivas en sus orígenes

En los pioneros de la Ciencia de la Administración moderna observamos una radical y convencida apuesta por la pretensión científica de la materia. BONNIN en sus Principios de Administración Pública (1808)  diría al comienzo de su obra que  las ideas generales de la Administración  Pública  refleja la evolución social desde la  familia al pueblo y de este a la nación yo Estado, el cual es dirigido por un jefe principal a quien se someten voluntariamente todos los asociados, despojándose de una parte de sus derechos para conservar los demás a la sombra del orden, emanado delas instituciones regularizadas. Para ello se establecieron algunas reglas, que al experiencia y los progresos del entendimiento han ido perfeccionando y he ahí lo que se llama Ciencia administrativa,aquella que establece las relaciones entre la sociedad y los administradores y del medio de conservación de estas mismas por la acción de la autoridad pública sobre las personas y las propiedades en todo aquello que interesa al orden social, llevando siempre en consonancia el interés público con el privado.
Sin el gobierno instituido para velar sobre el Estado, y sin la adminis­tración  creada por la acción del gobierno en cuanto al sostenimiento del orden, y la ejecución de las leyes y reglamentos, sería imposible concebir a la sociedad misma; pues que ella no sería más que la reunión casual y pa­sajera de miembros aislados, sin relaciones entre sí.
No puede  concebirse Estado sin convenciones sociales, y por consiguiente, sin agentes subordinados al jefe que hiciesen ejecutar en su nombre y bajo su vigilancia esas mismas convenciones; porque no podría concebirse tampoco la gestión de negocios públicos sin funcionarios insti­tuidos para administrar en cada localidad, y encargados de desechar así las relaciones de cada uno con la sociedad.
Sigue Bonnin después estos principios haciendo hincapié de la necesidad de distinguir entre Gobierno y Administración Pública, y establecer sus funciones  pues dirá que (…)Para comprender bien la materia administrativa es preciso saber  lo que se entiende por gobierno, para ver en qué se diferencia administración, de la cual es el principio, y conocer después cuáles relaciones necesarias y su influencia recíproca sobre la sociedad (…)
Para Lorenz VON STEINen su Teoría de la Ciencia de la Administración (1866) la tarea de la Ciencia de la Administración consiste en demostrar para todas las funciones del poder político que forman el contenido de la administración, la relación de causalidad íntima y vital que corre entre las funciones específicas y la actividad administrativa y la más alta distinción y perfección de todos los individuos, donde se tiene conciencia sólo del Estado, nunca de organizaciones político-sociales inferiores.
Pero para Stein(…) la acción administrativa del Estado es un campo más vasto para el examen no de una, sino de varias ciencias que constituyen el "sistema de la ciencia política positiva", que está formado por el estudio del ejército, las relaciones internacionales, las finanzas, la administración de justicia y la administración interna, las cuales al mismo tiempo constituyen ciencias autónomas.
Las cinco ciencias políticas tienen como finalidad facilitar lo que constituye el libre y perfecto desarrollo del individuo. He aquí el núcleo del concepto de los asuntos internos y la acción   relativa que se denomina administración interior.Dentro de la Ciencia de la Administración Pública, la administración interior comprende dos grandes apartados, uno general, otro especial. El primero tiene un carácter general, y estudia el modo y los medios con los cuales el Estado llega a la actuación de los deberes comunitarios y que a su vez comprende a la estadística, la policía y la alta superintendencia. La parte especial, por su lado, está integrada por el derecho internacional, las ciencias del ejército, la ciencia de las finanzas, la administración de justicia y laadministración de los asuntos interiores.
¿Cuál es el principio del Estado?  El principio del Estado es,  la elevación de los individuos que lo componen;  participando  en algo superior, en la personalidad misma del Estado, y, concretamente en los dos momentos que la integran, es decir, en su voluntad (constitución del Estado) y en su actividad (administración del Estado).
El principio del Estado exige, como primer supuesto y, al mismo tiempo, como primera forma de realización, una constitución para todos y la libertad política de los individuos.Para que la administración sea leal al principio del Estado ha de tender al desarrollo superior de los individuos, alcanzando en este respecto su forma más pura e ideal cuando hace de la vida de todos los ciudadanos su única misión. Será más imperfecta cuanto mayor es el número y miseria de aquellos que desatiende; alcanza la perfección en la medida que sea más capaz de ofrecer todos los medios para, el desarrollo de la personalidad. Tal es, pues, el segundo contenido  del principio del Estado(...)
Hay un momento político (en la Constitución) y otro posterior (en la  Administración) que además de suponer  un enfoque político, lo es, sistémico y funcional. Funcion a ejercer por el  monarca social (Fürst prusiano)  en contra del descrédito de las monarquías en aquella Europa.   Es decir, el enfoque político supone el desiderátum de una   Administración Pública al servicio de un proyecto político, el progreso colectivo e individual, la democracia liberal y social (libertad e igualdad), en el marco de un proyecto colectivo que equilibre las satisfacciones individuales con las necesidades sociales.
 Von Stein ya con anterioridad a su teoría sobre la  Administración Pública diría en la historia de los movimientos sociales que (…) si la clase social dominante ha de adueñarse del poder del Estado, debe para Gobernar en la Administración, poner en la burocracia, a su completo servicio Pública (…).
Sin duda cualquiera que leyera este extracto lo atribuiría  a Marx y a su Teoría sobre la burocracia, pero Marx debe mucho a Von Stein y si bien el primero ganó éxito  en su tiempo, al menos en la carrera científica ha sido superado tanto por Von Stein como por Max Weber.

domingo, 18 de mayo de 2014

Un poco de oxígeno para la Ciencia Administrativa

Para no verlo todo como botella medio vacía, alegrémonos de que en la orden  TAP/1719/2011, de 14 de junio, por la que se convoca proceso selectivo para ingreso, por el sistema general de acceso libre, en el Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado, encontramos en el temario  de la oposición materias propias de la Ciencia Administrativa. Así puede verse una referencia a la teoría de sistemas o los procesos estocásticos, o la toma de decisiones aplicada a la  Administración Pública - Grupo de materias técnicas- . Temas relacionados con la  Ciencia de la Administración  (burocracia, sistemas comparados, estructuras administrativas, paradigmas de gestión pública,) - Grupo de materias sociales-  incluso de Gestión Pública, (modernización de las administraciones públicas,  Administración al servicio del ciudadano,gestión de calidad, nuevas tecnologías, Administración electrónica,función directiva, políticas públicas, empleo público, planificación,…) - Grupo de materias comunes -
 
No obstante  hay que señalar que no entiendo muy bien  porque queda la Gestión Pública como un aparte  fuera de la Ciencia de la Administración y por qué ésta no aparece  junto a la Ciencia Política materia común.
 
Hay que hacer un esfuerzo  en la academia por enseñar bien qué es la Ciencia de la Administración. En 1937 M. Dimock,  en The Study of Administration afirmaría (...)La Administración se refiere al “qué” y al “cómo” del gobierno. El “qué” es la sustancia, el conocimiento técnico de un campo, que capacita al administrador para llevar a cabo su tarea. El “cómo” son las técnicas de gerencia, los principios que llevan al éxito los programas cooperativos, Cada uno de estos dos elementos es indispensable; juntos forman la síntesis que se llama administración (...)
 
Diría  Dahl  en  1947 (…)Si el padrinazgo desapareció en Gran Bretaña, fue en parte debido a que dejó de tener una función real, mientras que la eficiencia había adquirido una nueva utilidad social y política. Antes del Siglo XIX el padrinazgo tenía dos funciones vitales; proporcionaba un lugar para los hijos no primogénitos y ponía, en manos del Rey y de sus Ministros un sistema para garantizar, bajo las limitadas franquicias del S XVIII, una cámara de los comunes favorable (…)
La  Administración Pública moderna nació  de la concepción napoleónica de la separación de política-administración, fue el inicio de una dinámica que iría terminando con el padrinazgo, prebendismo, las regalías, el spoil system, las cesantías, …
 
Formalmente el padrinazgo y demás figuras no existen ya en el sistema político-administrativo por mor del argumento separación política-administración de la teoría sobre la  Administración Pública (clásica o tradicional). ¿Existe como tal esa Teoría, o es una cuasiteoría u otro concepto científico o cuasi/pseudocientífico?
El que el padrinazgo exista en la actualidad – y no una mera  anécdota de la heteropraxis - como causa  de la patrimonialización del poder público, merece preguntarse si  tiene la misma consideración o lectura  de que aún exista el tifus  en una sociedad ya tan avanzada en la medicina, cuando hay a quien no le viene mal que sigan existiendo patologías médicas y sociales.

martes, 13 de mayo de 2014

Jornada sobre Liderazgo Público en la UPV



Mas información en

https://drive.google.com/file/d/0B7v5dggOIJF_ZU5TYzlCRjdLWFE/edit?usp=sharing

martes, 22 de abril de 2014

La Administración Pública; ¿Oximorón,Babel u obra humana? (y 4)

Llevado esto al sistema político-administrativo  científico diríamos que lo mismo sucede con los planteamientos weberianos reflejados en 1919 en El político y el científico. La racionalidad que ha hecho prosperar económicamente necesita de un sistema político-administrativo racionalmente  equivalente. El equivalente del empresario es el político, y el del técnico/científico es el funcionario. Hay un binomio poder económico/político+teckne científico/profesional que son el fundamento del buen funcionamiento del sistema. Esto lo representa Weber en los tipos ideales para el político  y el funcionario, sus roles, psicología, ética distinta, son meramente metodológicos, una analítica en el marco de la sociología comprensiva weberiana, en la que lo comprensivo tiene por objeto la captación del sentido de una actividad humana: es decir la política.
La grandeza  de la obra weberiana, más intuida que entendida, supone que las categorías éticas utilizadas son avisos - desde una Ciencia no libre de valores (ética de la responsabilidad vs. ética de la convicción) – hacia un ardor revolucionario de intelectuales políticos obstinados  tras los hechos de 1918. Así avisa de que toda acción comprende culpa  y la responsabilidad de los efectos políticos ha de recaer sobre de lleno sobre el hombre que hace de sí una causa. Avisará pues de que (...)Quien busque la salvación de su alma y la redención de las ajenas no la encontrará en los caminos de la política, cuyas metas son distintas y cuyos éxitos sólo pueden ser alcanzados por medio de la fuerza Los genios o los demonios de la política viven en pugna interna con el dios del amor, así se trate del dios cristiano en su evocación eclesiástica; y esa pugna puede convertirse en cualquier momento en insoluble conflicto. Esta experiencia la conocían los contemporáneos de la hegemonía eclesiástica (…).
Hay que leer   El Político y el Científico teniendo en cuenta la relación social entre ambos tipos en un escenario en el que  un profesor (científico) enseña a unos alumnos (futuros políticos) desde un atrio universitario, cual es la estructura de la realidad política.
Esa metodología nos diría que el hombre es lo que es sociobiológica,antropológica y económicamente, a lo que puede sumarse lo indicado sobre la vanidad y otros comportamientos humanos en política (vistos en la entrada La separación política-Administración (1): De la ortodoxia a la heterodoxia )
Cuando termina de leer que de una parte la corrupción política ha supuesto 1700 causas judiciales con  500 imputados y tan sólo, por ahora, 20 políticos en prisión, y de otra, que no hay que alarmarse porque en la CV esto sólo lo ha hecho un 1 ó 10 % , - que potencia depredadora- uno se queda temblando.  Así que seguro que más de alguno habrá que diga, aquí y ahora, que de una aplicación del esquema weberiano, el político real ‘típico’ de nuestros tiempos  está más cerca de ese “vulgar ricachón, ostentoso, propenso al goce del lujo inútil” que del empresario o político ideal.  Ya lo dijo el sociólogo “Vive de la política como profesión, quien trata de hacer de ella una fuente duradera de ingresos; vive parala política quien no se halla en este caso”.
Los excesos de esa manera de política (los que ‘viven de’ y no ‘para’) hicieron que  voces proféticas en los ’30 avisaran de los excesos del abuso de la democracia (por todos MADARIAGA en Anarquía o Jerarquía, o  HELLER en Rechtsstaat o der Diktatur? o  Europa und der Fascismus). Revisítese pues la historia en las soluciones al malfuncionamiento del republicanismo democrático, pretorianismo judicial o militar, tax revolt, bloqueos y embargos internacionales, dinámicas manos limpias …)
Dónde está pues esa figura del político emprendedor que tiene la legitimación del poder  sobre la  Administración  como empresa estatal de dominación para el progreso social y económico. Ese figurante, se nos presenta  vanidoso y soberbio por inepto, adulado solo por sus vasallos, cual señor feudal, que alimenta y da prebendas.
Sobre ese político dirigente definido y analizado por Weber ya se pronunció en términos esperanzadores  Ortega y Gasset, pues en 1952 (Conferencia sobre “The contribution of managment to European prosperity”  organizada por el British Institute of Management, Torquay,Reino Unido)  diría (…)  que  al complicarse en tal grado el proceso de producción la figura del gerente ha tenido que adelantarse a primer término. Sin él nada puede marchar. Deprimido el capital, excitados los obreros, siendo forzoso el empleo de técnicas difíciles, todo viene a gravitar sobre la capacidad de los gerentes (…)
Todo se complica más cuando a ese protodirectivo hábil y capaz no se le permite implementar sus innovaciones por ser políticamente incorrectas o molestas al establishment. Y ya se sabe que de  la frustración a la corrupción hay un paso. Dicho en feliz  expresión de Frederick Herzberg  "no se puede motivar a nadie a hacer un buen trabajo, si no tiene un buen trabajo que hacer"
Sobre el rol del político actual recientemente también  se han preguntado los científicos de la  Administración Pública,  en el marco de los debates sobre los nuevos paradigmas político-administrativos.
Así  C. POLLIT, manifiesta (…) ¿Qué se supone que deben hacer los políticos en este Desafiante Nuevo Mundo? ¿A qué se dedican nuestros representantes electos? En este sentido, tenemos que ser bastante cuidadosos, ya que la teoría gerencial que se he importado del sector público durante los últimos  veinte años dibuja a los políticos como estrategas que fijan objetivos generales y definen los valores dominantes, dejando después el rumbo de la nave en manos de los gestores. Esta visión siempre me he parecido poco realista, y contraria tanto a la evidencia científica como a mi propia experiencia. Los políticos ni quieren ni están preparados pare ser super planificadores, no están preparados ni quieren apartarse de los detalles organizativos; de hecho, parece existir un imperativo político que exige parecer implicado cuando las cosas van mal (los desastres son siempre organizativos, nunca doctrinales) (…)
[“Hacia una nueva teoría de la Administración Pública: Algunos comentarios sobre la 5ª  conferencia Braibant de Jocelyne Bourgon” en Revista Internacional de Ciencias Administrativas,  73-1, 2007]
Para ir pensando pues, tras relacionar los tentativos enfoques cono métodos analíticos descriptivo-normativos, podría decirse que si la  Administración Pública ;
Ø   es un oxímoron, por perversión o ineptitud, preferiríamos la anarquía organizada, con vuelta al espacio de dominación efectivo (Forsthoff). No debe mantenerse económicamente un sistema así. Un ‘análisis racional compresivo/sinóptico’ podría examinar esto como alternativa republicano-comunitaria-autogestionaria-  a la burocracia frente a los mecanismos sociológicos de dominación pretéritos carismático y tradicional.
Si  el desorden ha sido  establecido perversamente por la clase dominante, con cirugía extírpense los tumores y cauterícense los espacios tecnoestructurales. Sígase un ‘modelo normativo óptimo’ para una regeneración institucional político-administrativa en la que ya no sirven esas reformas gatopardistas sobre buen gobierno y transparencia (el inventario sobre los bienes de los altos cargos ya fue  ordenado por el Conde Duque de Olivares en tiempos  de Felipe IV). Aquí hablamos de los negocios con lo público en los servicios sociales, del pantouflage entre la  Administración y las grandes empresas públicas y privadas,…
 
Ø  es Babel, como confusión de lenguas, establézcase un ‘modelo incremental estratégico’  y que vuelva la lengua de los derechos como categorías conceptuales y positivas, a ser una de las alternativas de opción. Es decir una  Administración Pública para el servicio ciudadano y si la partitocracia no puede asegurar esto, refórmese la ley electoral u otórguese legitimación a otros representantes de la sociedad, o redúzcase el ámbito de lo político al máximo. El lenguaje de la  Administración es la gobernabilidad, la equidad, la eficacia/eficiencia, el servicio público, el ciudadano-propietario, el funcionario servidor, el político apto, la igualdad, la solidaridad, el derecho, el buen gobierno, la gerencia profesional, la elección racional, los bienes públicos…
 
Ø Si la  Administración Pública, como toda pretensión colectiva, es una  obra humana inacabada pero  en progreso constante, desde un ‘incrementalismo simple o desarticulado’, la acción de gobierno debe facilitar los medios propicios para su devenir evolutivo. Sin duda nuestra Administración Pública  desde un enfoque de contingencias culturales, es un reflejo de un entorno plagado de graves deficiencias éticas (vg. los profesionales y empresarios no sólo no se fían de sus competidores, es que tampoco de sus clientes y viceversa)
Las exigencias de la buena administración no se agotan en una compliance social sobre el Código de buena conducta administrativa del 2001, sino en un cambio  cultural sobre la concepción de lo público. El que nuestro bienestar mediterráneo dependa  - afortunadamente- en un alto porcentaje en la familia, no significa el cumplimiento axiomático de que, cuando se alcanza un cargo público haya que corresponder inmediatamente a la familia extensa. No se justifica ningún tipo de legitimación en ello, menos todavía la legal. No puede corresponderse con bienes colectivos a los compañeros de cancha, los vecinos de la urbanización, las hijas del jardinero, lo ex socios  de la empresa de la mujer, los sobrinos constructores de familia, y así …
Es fácil averiguar por qué esto no sucede en aquellos países en los que lo colectivo supone cerca del 60% de la renta individual, y por ende, sus referentes religiosos, consideran a las prácticas contra la sociedad una falta grave.
En su tiempo el Barón Karl Von Stein, -no confundir con el posterior Lorenz Von Stein- ministro de Federico Guillermo I de Prusia y político impulsor de reformas sociales y administrativas de calado, recomendaba que para mantener el espíritu activo de la administración, sería conveniente además de fusilar cada tres años a algunos ministros,consejeros y generales, el despedir a todos los funcionarios de más de 50 años.
 La  madre Teresa de Calcuta, al preguntarle un periodista sobre qué habría de cambiar con urgencia en la Iglesia Católica, contestó; usted y yo. Me quedo con esta reflexión también para la Administración. O sea, que si bien hay que hacer cambios tecnoestructurales e institucionales radicales, estos requieren de revolucionarios cambios culturales.

La Administración Pública; ¿Oximorón,Babel u obra humana? (3)


c) Enfoque desde  la sociología (tipos  tipos ideales) weberiana.- Weber, con Durkheim y Marx forman es parte de la trinidad laica de la sociología y se ocupó en el enfoque  metodológico  desconfiando de las verdades irrevocables. Se ha dicho que la máxima contribución de la sociología weberiana reside en sus contradicciones, precisamente porque  permite el avance científico, aunque,  Weber no quiso construir una Teoría General u onmiabarcante sobre las realidades que analizó (burocracia, pensamiento calvinista, dominación,legitimación política…). Weber hace una  lectura comprensiva de la sociología, desde un esquema opuesto a la lucha de clases y, por ende,  distinta y distante al enfoque  marxiano, como en su día ya hiciera Von Stein.
 No es fácil de entender  in limine’ el esquema weberiano, pero si vemos que para él la sociología es una ciencia que pretende entender, interpretándola, la acción social, para de esa manera, explicar casualmente, su desarrollo y efectos. El objeto sociológico es la acción social, siendo la conducta la acción del hombre en la que toma posición frente a cierto objeto encontrando en él su término de referencia. El comportamiento racional con relación a fines buscados representa el tipo ideal de conducta con el que se construye el esquema interpretativo.
En La ética protestante y el espíritu del capitalismo (1904) Weber presenta el tipo ideal  del empresario capitalista, señalando que nada tiene que ver con el  vulgar ricachón, ostentoso, propenso al goce del lujo inútil  o  consciente del poder. Éste  empresario presenta rasgos ascéticos, es  sinceramente modesto. Nada de su riqueza  lo tiene para su persona; sólo posee el sentimiento irracional de cumplir buenamente su profesión.
Aquí advierte Weber que el tipo ideal es el objeto de investigación, no es el del   tipo corriente dado empíricamente. Como se ha dicho el  tipo ideal es ,entonces, un cuadro conceptual que no es la realidad histórica, al menos   la  verdadera y , que con mucho está destinado a servir como esquema bajo el cual deba subsumirse la realidad  como especímenes, y no que, en cambio, tiene el significado de concepto límite puramente ideal ,respecto del cual la realidad es medida y comparada a fin de esclarecer determinados elementos significativos de su contenido empírico. Cuando Weber desarrolla la posibilidad de comprender la  acción social a través de la racionalidad del esquema interpretativo construyendo tipos ideales que contrastan las  desviaciones racionales. Lo racional no  significa tanto que sea lo predominante en la sociedad sino que es un recurso analítico.
Para Max Weber la organización económica capitalista europea, tiene como peculiar la racionalidad sobre el más estricto cálculo, hallándose ordenada, con plan y austeridad al logro del éxito económico. Además esta racionalidad, en la civilización occidental no se constriñe  a la esfera económica, abarca todos los aspectos de la cultura occidental. La  racionalidad consiste  en la organización de la vida  mediante la división y coordinación de las actividades sobre la base de un estudio preciso de las relaciones entre los hombres con sus instrumentos y su medio ambiente en vista de una mayor eficacia y crecimiento. Se  trata, pues, de un puro desarrollo práctico  operados sobre sobre el genio técnico del hombre
 
[Cfr. Archiv für Socialwissenschaft und Sozialpolitik, vol. XIX, fascículo 1(1904); " La objetividad cognoscitiva en la ciencia social y en la política social (1904);  Sobre algunas categorías de sociología comprensiva, (1904)].